Pío XII amigo declarado de nazis y fascistas italianos alabó la victoria de la cruzada franquista una vez terminada la guerra de España del 36 al 39 del pasado siglo.
Pocas horas después de anunciar que el ejército rojo estaba cautivo y desarmado, el Generalísimo recibió un telegrama de Pío XII, el cardenal Pacelli, que poco tiempo antes, el 2 de marzo había sido elegido Papa tras la muerte inesperada de su antecesor Pío XI el 10 de febrero: <<Levantando nuestro corazón al Señor, agradecemos sinceramente, con V.E., deseada victoria católica España. Hacemos votos porque este queridísimo país, alcanzada la paz, emprenda con nuevo vigor sus antiguas y cristianas tradiciones que tan grande la hicieron>>.
Poco más adelante dijo :<<Lo que importa es que los “designios de la Providencia” se habían vuelto a manifestar una vez más sobre “la heroica España”, nación elegida por Dios desde tiempos inmemoriales, que acababa de dar “a los prosélitos del ateísmo materialista de nuestro siglo la prueba más excelsa de que por encima de todo están los valores eternos de la religión y del espíritu>> (Boletín Eclesiástico del Arzobispado de Burgos, 10 de mayo 1939)
( Radiomensaje a los Fieles españoles )
El pontífice evitó condenar públicamente y de forma tajante el Holocausto y las atrocidades del nazismo. Recientes aperturas de los archivos del Vaticano confirman que el papa tenía conocimiento detallado del exterminio sistemático de judíos ya en 1942.
La relación entre el papa Pío XII y los ustachas
(el régimen fascista y ultranacionalista croata liderado por Ante Pavelić entre 1941 y 1945) es uno de los capítulos más oscuros y controvertidos de la historia del Vaticano, debido a la brutalidad de la limpieza étnica perpetrada en Croacia.
El régimen ustacha buscaba crear un Estado homogéneo persiguiendo de forma brutal a judíos, gitanos y, especialmente, a la población cristiana ortodoxa serbia. El método consistía en la expulsión, ejecuciones masivas y conversiones forzosas al catolicismo.
En mayo de 1941, Pío XII recibió a Ante Pavelić en una audiencia privada en el Vaticano. Aunque la diplomacia vaticana insistió en que se le recibió únicamente como un «católico individual» y no como jefe de Estado, el evento fue ampliamente utilizado por el aparato de propaganda ustacha para legitimarse.
Unos alegan que el Papa desconocía la magnitud del exterminio y que sólo tuvo perfecto conocimiento del Holocausto al terminar la guerra. Otros creen que una confrontación directa del Vaticano con Hitler hubiera perjudicado todavía más a los judíos y que la vía diplomática daba mejores resultados. Hay quienes afirman que el Vaticano salvó muchas vidas de judíos. Esto alega Juan José Tamayo, catedrático de Teología y de Ciencias de las Religiones en La Universidad Carlos III de Madrid. Lo cierto es que para Tamayo «El final de la era piana dio paso a la corta pero luminosa primavera de Juan XXIII y del Concilio Vaticano II. ¡Todo un signo de esperanza!»
(Ver Pío XII, un frío diplomático en tiempos de guerra)
Pero para el periodista Daniel Verdú
«El Vaticano poseía en otoño de 1942 gran cantidad de información de los asesinatos en masa, como sabemos ahora por sus archivos. Pero cuando Roosevelt le preguntó en esas fechas al Papa si tenía alguna confirmación, decidieron que hubiera sido darle instrumentos para hacer propaganda contra Hitler. Y no querían. Como historiador entiendo su lógica. Pero presentar a este Papa como un líder moral es incompatible con aquel comportamiento”.
(Ver Pío XII, un papa entre la santidad y Hitler).
Agosto 2026.
Recopilación de Bernardo Sánchez.

