JUAN DE LA CIERVA
(varios autores)
(ORÍGENES DE LA GUERRA CIVIL. Del autogiro de La Cierva (una generación de caciques y explotadores símbolo de la oligarquía agraria y urbana en toda la Región de Murcia) al Aeropuerto de Corvera, Floren Dimas Balsalobre, delegado de AGE en la Región de Murcia, mayo de 2022))
El salto a la política del apellido De la Cierva en la antigua provincia de Murcia, tiene lugar el último tercio del siglo XIX y se prolongará hasta el último periodo de la dictadura de Primo de Rivera y comienzos de la etapa republicana, en que primogénitos y adláteres, van apareciendo intermitentemente en la presidencia de diferentes instituciones murcianas, desde la alcaldía de Murcia, la Diputación Provincial, y una interminable retahíla de presidencias de corporaciones públicas y privadas, desde las de carácter económico hasta las ultracatólicas e incluso, culturales.
Hasta tal grado la marca familiar rige los destinos de la mayor parte de los ámbitos murcianos, que hasta crea su propio partido político durante la la dictadura primorriverista (los «ciervistas») y la primera etapa republicana, revestida de cosmético colorido para no perder comba gobierne quien gobierne.
Terratenientes de pro, los términos municipales murcianos están salpicados de títulos registrales de propiedades rústicas, explotaciones ganaderas, almazaras, fábricas de conserva, centrales eléctricas, embalses de riego, e incluso pozos y motores de elevación de agua (uno de los cuales y muy importante, sigue llevando su nombre y se encuentra en Abarán), con grandes intereses en el mundo del transporte y en las explotaciones forestales, con grandes inversiones en valores financieros en la Bolsa.
Hablar de caciquismo en la Región de Murcia, es hablar de miseria y explotación secular, analfabetismo, trabajo infantil, emigración… lacras sociales continuadas por el continuo sabotaje de la derecha a las reformas republicanas, que apenas conseguirán mejorar en el breve periodo en que la izquierda consigue promulgar leyes reformistas (1931-1933). El regreso de la derecha al poder en octubre de 1934, dará al traste con los escasos progresos conseguidos y propiciará el triunfo del Frente Popular.
La familia de la Cierva no permanecerá ociosa ante los cambios producidos, y uno de sus más preclaros vástagos, Juan de la Cierva y Codorníu (en adelante JdlC) , hijo y nieto de sendos alcaldes de Murcia, interrumpirá durante su estancia en Inglaterra el desarrollo de su genial invento, el autogiro, para sumarse al golpe de estado cívico-militar de naturaleza fascista, entregándose a tiempo completo a su labor como agente de compras, con gran eficacia y grandes resultados al servicio de los sublevados, ante la Alemania nazi y la Italia fascista.
Siguiendo la biografía escrita por el coronel de Aviación Adolfo Roldán Villén, publicada por la Real Academia de la Historia,: “Su probada lealtad y gran discreción, conjugadas con su estable situación en Londres, al abrigo de toda sospecha, le sirven para desempeñar un valioso papel en los preparativos de la sublevación contra la República”. El inventor del autogiro participó en la compra del avión De Havilland DH.89 Dragon Rapid con el que el general Franco voló desde Canarias a Tetuán iniciando la sublevación militar que desencadenaría la Guerra Civil y culminaría con la Dictadura. Su participación no terminó ahí: “Al no estar oficialmente reconocido el Gobierno de Burgos por el de Londres, Franco confió a Juan de la Cierva la representación oficiosa de los intereses de la España nacional en Inglaterra. Por este motivo realizaba frecuentes viajes a España y a diversos puntos del extranjero”. Entre esos viajes se encontraban los realizados para la compra de armas en la Alemania nazi. Justamente pereció en un accidente en el aeropuerto de Croydon (Londres) el 9 de diciembre de 1936, cuando se disponía a cumplimentar un importante encargo de armamento.
En un artículo Diego Jiménez en un diario de Murcia nos recuerda que el diplomático e historiador Ángel Viñas, en artículos recientes y en su libro Quién quiso la Guerra Civil, destaca que la trama monárquica fue una parte importante del golpe de Estado contra la II República. En esa trama, Juan de la Cierva aparece como un personaje destacado. Afirma que Juan de la Cierva, de familia de rancia raigambre monárquica, asentado en Londres, formaba parte activa del mundillo más o menos cerrado de los clubes londinenses en los que, desde muy pronto, empezó a conspirarse contra la República.
Luis Bolín, corresponsal del diario monárquico Abc en Londres y amigo personal de Juan Ignacio Luca de Tena, agregado de prensa de la embajada de España en Londres, constituyó en esa ciudad, junto al duque de Alba y Juan de la Cierva, la Asociación Amigos de España, que desarrolló una activa labor antirrepublicana, con el apoyo del conservadurismo británico.
Además, Juan Eladio Palmis nos recuerda, al igual que Ángel Viñas, que en la capital británica residía desde los inicios del Gobierno republicano un grupo de aristócratas y monárquicos exiliados que organizaron una junta nacional que comenzó a conspirar desde el mismo día de iniciada la rebelión. Juan de la Cierva fue erigido jefe del grupo por sus contactos con los industriales de la aviación.
Además, dicho investigador cartagenero [Juan Eladio Palmis] extrae de las Memorias escritas y publicadas por el que fuera diplomático español republicano Francisco Serrat y Bonastre, que durante la sublevación se pasó al bando fascista llegando a ser ministro de Exteriores de Franco, el hecho de las ciudades españolas de Burgos y Salamanca bullían en los días posteriores al golpe de Estado con la presencia de destacados falangistas y carlistas, junto a Juan March, Juan Ventosa y Juan de la Cierva. Juan Ventosa, varias veces ministro de Hacienda y ministro de Abastos con el rey Alfonso XIII, fijó su residencia en Burgos en aquellos años y logró ser un suministrador de dinero para financiar y mantener económicamente el golpe de Estado.
Es conocida la destacada intervención del ingeniero murciano en el alquiler, con dinero del banquero Juan March y junto al periodista Bolín, del avión Havilland Dragon Rapide, que trasladó a Franco desde Canarias a Tetuán para ponerse el frente de las tropas africanistas. Pero hay más. Viñas recuerda que, en los inicios de la sublevación, cuando dos columnas avanzaban hacia Madrid (Mola desde el Norte hasta la Sierra de Guadarrama, y Franco desde el Sur), los sublevados disponían de abundante material, pero necesitaban doce aviones de transporte, doce de reconocimiento, diez cazas, mil bombas de cien kilos, 2.000 de cincuenta kilos, ametralladoras, etc. Era fundamental el apoyo de Italia y Alemania.
Bolín fue informado de que, con fecha 21 de julio, el exmonarca Alfonso XIII había escrito a Mussolini para comunicarle que, a instancias del propio Franco, Juan de la Cierva y él mismo, acompañados del marqués de Viana, se trasladarían a Roma para adquirir elementos modernos de aviación, para lo que contactaron con Ciano, yerno del dictador italiano y ministro de Exteriores de Italia entre 1936 y 1939. Así, pese a las estipulaciones del Comité de No Intervención, De la Cierva pudo adquirir en el plazo de tres semanas unos diez aviones civiles, con dinero del banquero Juan March y del propio Alfonso XIII, según nos recuerda Ángel Viñas en “La soledad de la República”.
En agosto de 1936, De la Cierva adquirió también aviones en el mercado libre británico con destino al general Mola, con la aquiescencia de las autoridades de aquel país, conocedoras de que esas aeronaves irían destinadas a los rebeldes españoles, pues, debido a los numerosos intereses británicos en la península, aquéllas se habían venido mostrando hostiles hacia la República, nos expone Paul Preston en Un pueblo traicionado.
Item más, Viñas tiene documentado incluso, fruto de los contactos del inventor murciano con la Alemania nazi, un viaje a Berlín en septiembre de 1936 para, por encargo del general Mola, comprar armas y cartuchos para los sublevados, para lo que contactó con Wilhelm Franz Canaris, el que luego sería jefe del espionaje alemán. Es conocida, en este sentido, la carta que, desde Berlín, escribió De la Cierva al general Mola, comunicándole el éxito de sus gestiones.
Murcia, a 13 de mayo de 2022
eldiario.es también se hacía eco del personaje y comentaba:
El historiador y diplomático Ángel Viñas señala que de la Cierva «fue el enlace que permitió a los conspiradores monárquicos alquilar el avión» con el que Franco viajó a Tetuán para dirigir el ejército del norte de África en 1936
Laura de la Cierva defiende que su bisabuelo fue «una persona apolítica, un genio, un creador que contribuyó a uno de los mayores avances en la aviación de todos los tiempos».
Si bien Juan de la Cierva y Codorníu (1895-1936) fue un inventor y científico aeronáutico conocido por haber desarrollado el autogiro, aparato precursor del actual helicóptero, también lo es por haber ayudado al dictador Franco en 1936 a llegar a Tetuán para tomar el mando del ejército del norte de África. Desde aquí y gracias a este movimiento, Franco inició el golpe de Estado contra la legalidad republicana que derivó en una cruenta guerra.
Juan de la Cierva «fue el enlace que permitió a los conspiradores monárquicos, entre ellos el marqués de Luca de Tena (propietario del periódico ABC), alquilar el avión De Havilland DH.89 Dragon Rapide«, vehículo con el que Franco consiguió llegar a África. Asimismo, el historiador indica que los fondos para tal periplo fueron proporcionados por Juan March, contrabandista y empresario español, cuya financiación del golpe de Estadoresultó clave para la victoria del bando franquista.
El autor de, entre otras tantas obras, ‘La conspiración del General Franco’ expresa, además, que de la Cierva «estuvo mezclado en varios asuntos relacionados con la adquisición de armas en Inglaterra y Alemania para los rebeldes», al mismo tiempo que destaca la presencia del ingeniero en Roma «en el preciso momento en que Mussolini decidió intervenir con hombres y armas en la incipiente guerra civil española. Saboteó lo que pudo los intentos republicanos de adquirir armas a su vez» (ver Una carta manuscrita al general Mola).
Al fallecer en un accidente de aviación al poco de comenzar la guerra civil, el reputado historiador apunta que «su papel en el golpe de Estado franquista fue limitado, pero esencial en aquellos primeros momentos. Evidentemente, fue un monárquico completamente entregado a la causa de la sublevación», afirma Ángel Viñas. El autor se hizo eco de la colaboración de Juan de la Cierva en su obra ‘La conspiración del General Franco’ (Crítica, 2012).
Cuando nombramos calles y lugares elegimos nombres de personas que merecen ser recordadas», critica Francisco Espinosa, historiador y autor de más de diez libros sobre la Segunda República Española, la Guerra Civil Española y la represión franquista, además de varias obras colectivas y artículos.
Espinosa no duda de que De la Cierva fuera un «buen ingeniero» pero su trayectoria tiene un «serio problema»: «Intervino en los preparativos del golpe militar que sumió al país en la mayor catástrofe de la Edad Contemporánea. Estoy seguro de que en Murcia hay otros nombres más dignos para designar el aeropuerto».
En esta misma línea, Fernando Hernández Sánchez, historiador especializado en el estudio de la Guerra Civil española y la dictadura, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y autor de varias obras y artículos señala a este medio que Juan de la Cierva es «evidentemente un personaje que colaboró activamente en los mimbres del golpe militar». Por lo tanto, a su parecer, «no merecería tal homenaje».
Por otra parte, el historiador indica que la intención no le pilla «de sorpresa»: «Hace unos diez años inauguraron un colegio público de primaria con el nombre de Juan de la Cierva, en Fuenlabrada, Madrid. Parece ser que no hay otro ingeniero que merezca más homenajes que este señor». En esta línea, señala a los gobiernos conservadores de las comunidades, aduciendo que «tienen una querencia especial a homenajear a cierto tipo de personajes».
¿Personaje «apolítico» o colaborador de Franco?
Laura de la Cierva, bisnieta del ingeniero, alerta de que el retraso de Fomento en autorizar la denominación del aeropuerto de Murcia «es una cuestión de Estado»: «Él fue una persona apolítica, un genio, un creador que contribuyó a uno de los mayores avances en la aviación de todos los tiempos».
La presidenta de la asociación Juan de la Cierva desvincula la figura de su bisabuelo con la sublevación militar de 1936. Con respecto al Dragon Rapide , que consiguió al dictador para viajar de Canarias a Tetuán, Laura defiende que Juan de la Cierva «no sabía que Franco iba a venir a España ni que se iba a dar un golpe de Estado. Simplemente le pidieron conseguir un avión». Por el contrario, Ricardo de la Cierva, sobrino del ingeniero, intervino hace siete años en una serie documental en la que ratificó que su tío fue conocedor de los planes de Franco de viajar a Marruecos.
‘Mitos al descubierto’: habla el sobrino de Juan de la Cierva
Una serie documental sobre la guerra civil española emitida por Telemadrid en 2012 recogió el testimonio de Ricardo de la Cierva y Hoces (1926-2015), sobrino de Juan de la Cierva además de historiador, catedrático, ministro de Cultura durante la Transición y jefe de gabinete de Estudios sobre Historia en el Ministerio de Información y Turismo del régimen franquista.
En una de sus intervenciones aludió a la colaboración de su tío para conseguir el Dragon Rapide que llevaría a Franco hasta Tetuán, Marruecos (minuto 40:48):
«El general Franco no se había decidido todavía a levantarse. Es verdad que había hablado con mi tío Juan [de la Cierva], que fue el que mandó desde Londres el avión a Canarias. Pero Franco no había dicho todavía a los demás conspiradores que él iba a participar. Al oír sobre la muerte de Calvo Sotelo dijo ‘se terminó, se acabaron las dudas’. Llamó al avión que estaba esperándolo a él. Al día siguiente salieron para Marruecos».
agosto 2026.

