Tomás Rubio Martínez (Color y Memoria)

Tomás Rubio Martínez, nacido en 1926 en Carabanchel Alto, ingresa en la Armada el 4 de enero de 1943, en El Ferrol (ya del Caudillo) y formó parte de la dotación del destructor Almirante Miranda, llegando a marinero artillero distinguido en 1944. Fue detenido el 30 de octubre de 1944 con la acusación…” el marinero especialista de artillería Tomás Rubio Martínez, de familia  izquierdista, su padre huido al Marruecos francés por su actuación destacada durante la época roja y su hermano hecho teniente de navío (procedía  de ser cabo de artillería en el Ejercito de Tierra), del cual se vanagloria y exhibe su retrato a todos sus compañeros, es un elemento vivo, muy despejado, con ribetes de intelectual, chulo y traicionero y como es natural exageradamente cobista y adulador de los que tiene por encima, es decir, el prototipo de presidente de comité y asesino de sus mandos legítimos”. El 13 de enero de 1945 fue fusilado en las tapias del cementerio de Nuestra Señora de los Remedios de Cartagena, a la edad de 19 años. Habían pasado más de 5 años de la terminación de la guerra.

Tomás Rubio Martínez era estudiante cuando estalla la sublevación militar contra la República. Al poco tiempo de acabada la guerra de España, enero del 43, entra como voluntario en la Armada y en algo más de un año, mayo del 44, consigue ser marinero distinguido artillero. A los 5 meses  de esta distinción, en octubre del 44, es detenido por el SIP (Servicio de Información y Propaganda) y en menos de 3 meses, enero del 45, es fusilado. La carrera es fulgurante. Este muchacho, con 19 años de edad, en la etapa más terrorífica del franquismo, ¿podía ser, de verdad, un rojo peligroso? ¿peligroso para quién? ¿era necesario matarlo por el bien de la Patria? Recordemos: la guerra se había acabado hacía casi seis años antes de su fusilamiento/asesinato.

Según el expediente sumarial n.º 306 de Marina, juzgado en Cartagena, fue condenado por un delito de conspiración para la rebelión militar y contra la seguridad del estado, basado en el informe del SIP que relataba «…el marinero especialista de artillería Tomás Rubio Martínez, de familia francamente izquierdista, su padre huido al Marruecos francés por su actuación destacada durante la época roja y su hermano hecho teniente de navío, procedente de cabo de artillería, del cual se vanagloria y exhibe su retrato a todos sus compañeros, es un elemento vivo, muy despejado, con ribetes de intelectual, chulo y traicionero y como es natural exageradamente cobista y adulador de los que tiene por encima, es decir, el prototipo de presidente de comité y asesino de sus mandos legítimos«.

No menos sustancioso es el informe del auditor de guerra: «…siendo clarísima la identificación ideológica total del acusado, con otros brotes de rebeldía contemporáneos y principalmente con el ataque de exiliados rojos españoles en la zona fronteriza de Francia …el propósito de la conspiración, preparaba, no sólo un porvenir de anarquía y envilecimiento para la Patria, sino una serie horripilante de asesinatos con que se daría, a lo que llama “segunda vuelta”, un tinte de ferocidad inconcebible, ya que se habría de superar ampliamente a aquel cúmulo de atrocidades que los rojos acumularon entre 1936 y 1939.»

Es decir, lo fusilan/asesinan por los antecedentes familiares, ciertos o no, y por lo que se supondría que pudiera pasar si sus «ideas conspirativas» fueran exitosas. Muy objetivo y muy justo para quitarle la vida a un muchacho de 19 años.

La aprobación de la sentencia, de acuerdo con el dictamen del auditor de guerra, fue la de un nazi declarado, muy conocido en Cartagena y también por participar en los criminales acontecimientos en la carretera de Málaga a Almería, la denominada «huía» o «desbandá», el Almirante Bastarreche, como Comandante General. Sin embargo esta vez no fue el que firmara el enterado (sí lo hizo en otros muchos casos). Aunque no le dolían prendas para firmar, puede ser que en este caso le pareciera muy fuerte el hacerlo, y prefirió elevar el testimonio al Ministro de Marina, para que finalmente firmara el enterado el que menos escrúpulos tenía para hacerlo, el «Generalísimo» Franco.

Óleo realizado por Alfonso Martínez López.

Fuente:  Vicente Juan Medrano Salamanca, investigador.

“Consejos de guerra a mujeres” Ed. 2021.

Comentarios de Bernardo Sánchez Muñoz, memorialista.

https://www.fosasmemoriahistoricamurcia.com/personas/tomas-rubio-martinez/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio