María Molina Villa, la bartola, mujer casada de 35 años de edad, que sabe leer y escribir, cosa de gran importancia en esos años en España. Obrera textil de la fábrica «Industria de géneros de punto», Natural y vecina de Cieza, afiliada a la UGT desde 1932.
Delegada de las obreras de la fábrica textil durante toda la guerra y «testigo de cargo» en varios procedimientos de los Tribunales Populares (cargo muy perseguido por la represión franquista).
Denunciada y detenida, hizo su primera declaración en Cieza el 22 abril 1939. Se inicia el sumario en la misma ciudad el 27 de abril de 1939.
Se le intenta implicar en los graves sucesos de Cieza (ver más abajo) sin conseguirlo. Esto hubiera supuesto, agravar mucho más su pena hasta, quizás, su ejecución. Pudiera ser que lo buscasen. Por este motivo ya fueron ejecutados 15 personas.
Sentencia
Probado y asi lo declara el consejo que, María Molina Villa, la bartola, de 35 años de edad, casada, natural y vecina de cieza, militante de la UGT desde el año 1932 y secretaria de la misma sindical de la Unión Fabril.
Actuó como testigo de cargo ante el Tribunal Popular en Murcia contra los señores D. Francisco Marín y D. Joaquín Zamorano, sosteniendo las manifestaciones que había hecho anteriormente ante el juez especial, diciendo que “celebraban reuniones clandestinas y que eran enemigos del régimen”, siendo condenados a las penas de veinte y ocho años de privación de libertad respectivamente.
Desempeñó el cargo de secretaria del Socorro Rojo Internacional de Cieza, el de delegada del control obrero de las industrias de “Género y Punto s.a.”, pero impidiendo la incautación total por los obreros de dichas industrias y habiendo favorecido también a algunas personas perseguidas.
Durante el tiempo transcurrido desde las elecciones hasta la iniciación del Movimiento Nacional, hizo gestiones ante las autoridades para la expulsión de las obreras de derechas que trabajaban en la referida industria de “Géneros de punto”.
Los hechos son constitutivos de un delito de auxilio a la rebelión militar, siendo responsable en concepto de autor, por su participación personal directa y voluntaria, sin estimar circunstancias modificativas de la responsabilidad.
El fiscal solicitó la pena de 30 años. Finalmente condenada a la pena de 16 años de prision menor en Murcia el 25 de septiembre de 1939
Ingresa en la prisión de mujeres de Amorebieta el 22 diciembre 1939, Despúes pasó por el penoso recorrido de prisiones, que refuerza más el castigo:
Prisión de Azpeitia el 20 marzo 1940
prisión de Gerona el 6 junio 1940
prisión de Málaga el 25 julio 1941
Consigue la libertad condicional el 26 noviembre 1942 y el indulto el 7 de abril de 1948.
Fuente: expediente sumarial 503 del ANC aportado por el invetigador Vicente J. Medrano Salamanca.
(Ver comentario en la entrada de Encarnación Marín Bleda).
Sucesos de Cieza
Comenzó con la muerte en el frente de un miliciano de Cieza. Sus restos fueron trasladados a la población el 27 de septiembre de 1936. El sepelio fue programado para el día siguiente, produciéndose un cierre generalizado de comercios para la asistencia al funeral.
La comitiva partió hacia el cementerio el día 28 a las 10 de la mañana. Aunque hay variaciones en las versiones, parece ser que en los distintos discursos, los más extremistas de estos, alentaban a vengar la muerte en los fascistas y gentes de derechas pues los consideraban culplables de esta muerte y de los sucesos macabros de los que iban teniendo conocimiento de por donde pasaban las tropas sublevadas (legionarios y tropas regulares sobre todo) en su misión de ocupación de las zonas no rebeldes.
Cuando finalizaron el entierro y los discursos, en la vuelta al pueblo, se fue congregando la multitud en la puerta de la cárcel, pidiendo la cabeza de los que se encontraban detenidos. Hubo intentos por parte de algún dirigente del Frente Popular y del director de la prisión de impedir el inminente asalto pero los ánimos estaban demasiado excitados. Y se produjo el asalto poco después de las 12 del mediodía, sacando de sus celdas a 4 de los detenidos, asesinándolos en el patio de la cárcel. Después se mandó traer un carro para transportar a los asesinados al cementerio. En el trayecto, es posible que se profanaran los cadáveres, existen las dos versiones. .La comitiva de vuelta al cementerio fue también numerosa
Cuando llegaron ya había una zanja excavada, allí volcaron a los 4 cadáveres y se les prendió fuego.

Fuente: «Consejo de guerra a mujeres, condenadas en la Región de Murcia 1939-1944», pags 51 y 52, de Vicente J. Medrano Salamanca.


María Molina Villa es mi tía abuela y poco se ha hablado de ella en la familia y no sé si por miedo o por otros motivos.
Pero gracias por la información y honrar su memoria.
Eternamente agradecido
José Javier Fernandez Navarro
Su sobrino nieto, mi padre es su sobrino Bartolomé Fernández Molina