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JUAN LA CIERVA Y EFECTOS DEL GOLPE DE ESTADO DEL 17-18 DE JULIO DE 1936: LA REPRESIÓN SOBRE LA CIENCIA Y LOS CIENTÍFICOS ESPAÑOLES.

Autor: Rufino Garrido Martínez

Miembro de la FAMH-RM por la Asociación de Murcia.

Juan La Cierva, foto inédita hasta ahora y publicada el 10 de junio por el Huffington Post.

Este documento, recogiendo datos e informaciones ya dados a conocer con anterioridad, está relacionado con la propuesta del gobierno de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia para otorgar el nombre de Juan de la Cierva Codorníu al aeropuerto internacional de Murcia, para dar a conocer los efectos que, entre otros muchos para la población en general, tuvo el golpe de estado de 17-18 de julio de 1936 sobre la ciencia y sobre los científicos, sobre los intelectuales, el profesorado, sobre los maestros.

Para ello hay que recordar los Proyectos sociales que inició la II República:

  • Educación laica, mixta y obligatoria.
  • Igualdad de derechos de la mujer.
  • La reforma agraria.
  • La laicidad del Estado.
  • La descentralización del Estado.

Además de lo anterior, hay que hacer referencia, como se indica en el primer párrafo, a todos aquellos ciudadanos que, dentro de la movilización que el nuevo Estado supuso para la población en general, venían trabajando desde el inicio del siglo XX para que España entrase en una modernidad que venía siéndole esquiva desde el siglo XIX: los científicos, los intelectuales, el profesorado, los maestros.

El gran impulsor del desarrollo de la Ciencia a inicios del siglo XX, fue Don Santiago Ramón y Cajal, el cual propuso al Presidente del Gobierno de Alfonso XIII, Segismundo Moret, en 1906, la reforma del sistema de enseñanza, así como que se avanzara en todos los campos de la investigación científica, de acuerdo con los postulados en cuanto al desarrollo de la enseñanza y de la ciencia planteados por la Institución Libre de Enseñanza.

Estas propuestas dieron lugar a la creación de la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, en el mes de enero de 1907. Junta que estuvo presidida desde su creación por Don Santiago Ramón y Cajal, hasta su fallecimiento en el año 1934.

Dos fueron los ámbitos en los que la acción de la JAE resultó fundamental. El primero de ellos, el impulso y gestión de las estancias en el extranjero de los profesores y jóvenes científicos españoles, con el fin de completar su formación académica y científica, a través de una política de pensiones.

El segundo cometido consistió en crear instituciones científicas que permitieran dar continuidad a la formación adquirida en el extranjero por los pensionados. Dos fueron las grandes instituciones creadas por la JAE: el Centro de Estudios Históricos y el Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales. En el Centro de Estudios Históricos se crearon distintas Secciones, destacando las Secciones de Filología, la de Historia, la de Historia del Derecho, o la de estudios árabes.

En el Instituto de Ciencias Físico-Naturales se integraron el Museo Nacional de Ciencias Naturales, el Museo de Antropología, el Jardín Botánico de Madrid, la Estación Biológica de Santander y el Laboratorio de Investigaciones Biológicas dirigido por Ramón y Cajal, posteriormente convertido en Instituto Cajal. Asimismo, se crearon dependientes de este Instituto los siguientes organismos: el Laboratorio de Investigaciones Físicas, la Estación Alpina de Biología de Guadarrama, la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas, el Laboratorio y Seminario Matemático, la Misión Biológica de Galicia y los laboratorios de Química, Fisiología, Anatomía Microscópica, Histología, Bacteriología y Serología de la Residencia de Estudiantes.

La creación de todos estos organismos y el desarrollo de las actividades a que dieron lugar, originó una etapa en España hasta 1936 que se ha dado a conocer como La Edad de Plata de la Ciencia española.

En cuanto a la eficacia de las pensiones otorgadas por la JAE hay que decir que uno de los pensionados fue premio Nobel (Severo Ochoa) y dos más estuvieron nominados (Blas Cabrera y Felipe, y Pío del Río Hortega). Otros proyectaron los conocimientos adquiridos desde sus puestos de catedráticos (en concreto fueron 92, que cubrieron todas las disciplinas y todas las facultades de la península) o de auxiliares de cátedra (entre 40 y 50); 30 de ellos fundaron o dirigieron centros hospitalarios, 33 fueron académicos de número de la Real de Medicina, otros tantos más académicos correspondientes y muchos fundaron o presidieron sociedades médicas o revistas científicas.

Los científicos consagrados, como Ramón y Cajal, Menéndez Pidal, Blas Cabrera y Felipe, Ignacio Bolívar, Pío del Río Hortega, Pi i Sunyer o Juan Negrín por citar algunos de los más destacados, habían creado escuela y jóvenes científicos como Severo Ochoa, Grande Covián, Ramón Carandé, Cándido Bolívar o Nicolás Cabrera Sánchez auguraban la continuidad de la labor iniciada por la JAE. La guerra civil y, posteriormente, la dictadura de Franco dieron al traste con esta oportunidad única para la reincorporación de España al panorama de la Ciencia, abandonado desde hacía siglos.

La instauración de la dictadura de Franco conllevó la partida hacia el exilio de una parte sustancial de la intelectualidad y los científicos españoles, lo que constituyó un golpe irreparable para las expectativas abiertas con la JAE de instaurar un sistema científico capaz de integrar a España al panorama de la Ciencia.  Una auténtica sangría de la que la Ciencia española no se recuperó y cuyas consecuencias se proyectaron a lo largo de la segunda mitad del siglo XX.

Entre otros muchos científicos, emprendieron el camino del exilio figuras de la talla de:

  • Juan Negrín (Presidente de la República, Médico Investigador Fisiólogo)
  • Ignacio Bolívar,
  • Blas Cabrera y Felipe (nominado al Nobel de Física en 1910 y 1930),
  • Pío del Río Hortega (nominado al Nobel de Medicina en 1929 y 1933),
  • Miguel Antonio Catalán Sañudo,
  • Rafael Altamira,
  • Claudio Sánchez Albornoz,
  • Luis Jiménez de Asúa,
  • José Ortega y Gasset,
  • Américo Castro,
  • Cándido Bolívar,
  • Gonzalo Rodríguez Lafora,
  • Antonio Madinaveitia,
  • Rafael Lorente de No,
  • August Pi i Sunyer,
  • Enrique Moles,
  • Manuel Martínez Risco,
  • Pedro Bosh Gimperá,
  • José Castillejo,
  • Alberto Jiménez Fraud,
  • Odón de Buen,
  • José Giral,
  • José Trueta,
  • José Puche Álvarez,
  • Rafael Méndez,
  • José María García Valdecasas,
  • Enrique Rioja Lo-Bianco,
  • José Cuatrecasas,
  • Luis A. Santaló,
  • Ángel Garma,
  • Francisco Durán Reynals,
  • Severo Ochoa (Nobel de Fisiología y Medicina en 1959),
  • Arturo Duperier

La persecución no terminó con el exilio, también impuso su efecto en aquellos que se quedaron o retornaron a España tras la finalización de la guerra civil. Numerosos científicos y universitarios fueron expulsados de sus cátedras y puestos como profesores universitarios, mediante los infames expedientes de depuración, iniciando un doloroso exilio interior, en el que quedaron desbaratadas sus carreras científicas. Otros tuvieron peor suerte, al ser fusilados como:

  • El rector de la Universidad de Oviedo, Leopoldo Alas y García Argüelles, hijo de Leopoldo Alas Clarín,
  • Juan Bautista Peset Aleixandre, (Godella, 2 de julio de 1886 – Paterna, 24 de mayo de 1941). Doctor en Medicina, Ciencias, Derecho y perito en Química y Mecánica. Catedrático de Toxicología y Medicina Legal en Sevilla (1910-16) y Valencia (1916-1939). Vicerrector (1931-32) y rector de la Universitat de València (1932-34).
  • El rector de la Universidad de Granada, Salvador Vila Hernández, discípulo de Unamuno,
  • Castro Prieto Carrasco, catedrático de Anatomía Patológica de la Universidad de Salamanca,
  • Arturo Pérez Martín, catedrático de Física Teórica y Experimental y vicerrector de la Universidad de Valladolid,
  • Roberto Araujo García, catedrático de Análisis Matemático de la Universidad de Valencia,
  • Joaquín García Labella, catedrático de Derecho Político de la Universidad de Granada,
  • Rafael García Duarte, catedrático de Pediatría de la Universidad de Granada,
  • José Palanco Romero, catedrático de Historia de España y Decano de la Facultad de la Universidad de Granada,

O al morir en el campo de concentración, como fue el caso de Julián Besteiro, catedrático de Lógica de la Universidad de Madrid por citar algunos de los más relevantes.

Edad de Plata de la Ciencia Española en la que tuvieron participación varios científicos, profesionales y profesores relacionados con la provincia de Murcia, por haber nacido aquí, por sus destinos en la Universidad de Murcia, por desarrollar sus trabajos aquí o por haber sido desterrados a la provincia de Murcia como parte de su castigo por haber estado relacionados con el gobierno o con el ejército de la II República, y que sufrieron los llamados Exilio Exterior y Exilio Interior. Estos son sus nombres:

EXILIO EXTERIOR

  • Augusto Pérez Vitoria, Teruel 1908- 1991. En enero de 1936 obtuvo la cátedra de Química Inorgánica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Murcia. Estuvo exiliado en Francia hasta 1976.
  • José Puche Álvarez, Lorca (Murcia), 31-VIII-1895 – Ciudad de México (México), 3-XI-1979. Médico, fisiólogo. Comprometido políticamente, comenzada la Guerra Civil fue gobernador civil en Palencia en 1936 y rector de la Universidad de Valencia (1936-1938). En este período asumió también la Dirección General de Sanidad.
  • Rafael Méndez Martínez, Lorca (Murcia) 19-8-1906 – México DF 24-03-1991. Médico, doctorado en Farmacología. Durante la guerra civil fue secretario particular de Juan Negrín en el Ministerio de Hacienda y al constituirse el Cuerpo de Carabineros fue nombrado Director General del mismo y posteriormente Subsecretario del Ministerio de la Gobernación.
  • Antonio Ros Sáez, (La Unión, 1899–Ciudad de México, 1988) Médico Oftalmólogo.
  • Félix Martí Ibáñez (hijo del pedagogo Félix Martí Alpera) Cartagena 26-12-1911 – Nueva York 24-5-1972. Psicólogo, Sexólogo, Licenciado en Medicina e Historiador de la Medicina.
  • Juan González-Aguilar Peñaranda. Moratalla (Murcia) 1892 o 1896 – Córdoba (Argentina) 28-10-1952. Traumatólogo.
  • José Moreno Galvache. Murcia, 16 de febrero de 1897 – Ciudad de México, octubre de 1942. Farmacéutico. Convencido republicano, fue miembro destacado del Partido Republicano Radical Socialista en la Región de Murcia.
  • Julián Calvo Blanco, Murcia, 1 de febrero de 1909-Madrid, 28 de febrero de 1986. Jurista español, doctor en Derecho por la Universidad de Madrid y por la Universidad Nacional Autónoma de México, profesor, lingüista, escritor.
  • Mariano Ruiz-Funes García, Murcia, 24 de febrero de 1889 – México, D.F., 1953. Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Murcia. penalista y político español, diputado de los partidos políticos Acción Republicana e Izquierda Republicana durante la II República, formó parte de la Comisión encargada de la redacción de la Constitución de 1931, Ministro de Agricultura, Ministro de Justicia durante la guerra civil, embajador en Polonia y Bélgica, y ya en exilio, en el año 1952 ganó la plaza de catedrático de Derecho Penal de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
  • LAUREANO SÁNCHEZ GALLEGO, Salamanca, 1878 – Tijuana (México), 1945. Comisario Rector de la Universidad de Murcia durante el período comprendido entre el 23 de octubre de 1936 hasta el 29 de noviembre de 1937.

EXILIO INTERIOR

  •  MANUEL PÉREZ XAMBÓ Murcia, 1904 – Murcia, 1962.Abogado.  Comisario Rector de la Universidad de Murcia en el período comprendido entre el 29 de marzo de 1937 hasta el 31 de marzo de 1939.
  • Luis Calandre Ibáñez, Cartagena 26-3-1890 – Madrid 29-9-1961. Médico cardiólogo. Médico de la Residencia de Estudiantes, donde creó el Laboratorio de Anatomía Microscópica del que fue director hasta 1932.
  • Antonio Pedro Rodríguez Pérez. Cieza, 31-12-1912 – Cieza, 7-9-1964. Histólogo, discípulo de Ramón y Cajal. Fue jefe de Sanidad del Ejército de Levante y, con posterioridad, jefe de Sanidad de la Base Naval de Cartagena hasta el fin de la guerra.
  • Francisco Montijano Buendía.   Granada, 1892 – Murcia, 3-4-1973. En 1918 ingresó en el Colegio de Médicos de Murcia. En 1927 fue nombrado cirujano del recién inaugurado dispensario antituberculoso de «La Trinidad», en la capital de Murcia. Durante la Guerra Civil actuó como Presidente del Colegio de Médicos de Murcia, como Médico del dispensario Antivenéreo y, por último, como Miembro del Comité de la Cruz Roja.
  • Diego Pérez Espejo, El Jimenado (Torre Pacheco), 1909–Cartagena, 1987. Estudió Medicina en la Universidad de Valencia, donde se licenció en 1930. Durante la Guerra Civil prestó asistencia a los heridos en campaña.
  • Casimiro Bonmatí Azorín. Cartagena (Murcia), 22-9-1901 – 1-5-1966. Médico Dermatólogo. Funda en 1929, con el doctor Mas Gilabert, el Patronato Antituberculoso de Cartagena.
  • José Manuel Gómez Jiménez de Cisneros. Murcia, 1907 – 1985. Médico microbiólogo y especialista en laboratorio.
  • Luis Valenciano Gaya, Murcia 6 de junio de 1905 – 27 de mayo de 1985. (Psiquiatra), al igual que el anterior, fue desterrado desde Madrid y pudo trabajar para la Diputación Provincial.
  • Pedro Hernansáez Meoro, Murcia, 1898 – 1968. Profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Murcia, de Biología, Geología y Matemáticas, además de Farmacéutico.
  • Josefina Uriel Ochoa. Farmacéutica. Obtuvo el título de licenciada en Farmacia en el año 1927. Fue la primera mujer en colegiarse en Murcia en el año 1928.

Una de las principales preocupaciones del primer gobierno de la II República fue facilitar la Educación para toda la población, teniendo en cuenta que el porcentaje de analfabetismo existente en España en aquel año 1931 era del 44,3%, con mayor incidencia en la población rural. Esa cifra en España, mientras que en la provincia de Murcia la tasa de analfabetismo neto en 1930 estaba en torno al 50 % del total de población provincial, con profundas diferencias entre hombres y mujeres.

Para paliar esta situación un mes y medio después de la proclamación de la Segunda República, por Decreto de 29 de mayo de 1931 (Gaceta del 30 de mayo), se creaba el Patronato de Misiones Pedagógicas.

En 1928, Antonio Oliver Belmás y Carmen Conde cofundarían la Universidad Popular de Cartagena para instruir a los adultos de la clase proletaria, llevando a cabo una amplia labor cultural. Comenzó su actividad el 10 de marzo de 1932 con cursillos y conferencias a cargo de las figuras más prestigiosas de la intelectualidad española. Por sus aulas pasaron conferenciantes como Margarita NelkenElena FortúnManuel García Morente y María de Maeztu, realizando homenajes en el tricentenario de Lope de Vega y el centenario de Gustavo Adolfo Bécquer. Además, se dieron lecciones sobre Concha EspinaAzorín, Cossío, Ramón y Cajal, así como un recital de Miguel Hernández.

Entre los años 1933 y 1935, la Universidad Popular, junto a la Escuela Normal de Murcia, solicita las Misiones Pedagógicas, con el objetivo de fomentar la cultura general a través de la creación de bibliotecas y museos fijos y circulantes, proyecciones cinematográficas, orientación pedagógica para los maestros de las escuelas rurales y la educación ciudadana. En ellas colaboraron activamente, junto con unos 60 alumnos de la Escuela Normal de Murcia.

Lo que tuvo como consecuencia que al finalizar la guerra civil en 1939 se hiciera una depuración de todos los alumnos y maestros que cursaron el Plan Profesional de Magisterio en la Escuela Normal, con separación de sus puestos de trabajo, condenas de prisión e incluso fusilamientos de muchos de ellos. En cuanto a Antonio Oliver Belmás y Carmen Conde Abellán tuvieron que estar escondidos en Murcia en casas de familiares, hasta que fueron sometidos a Consejos de Guerra de los que finalmente fueron absueltos, tras dos denuncias en ambos casos. Por lo que tuvieron que reanudar sus actividades desplazándose finalmente a Madrid.

Además de los nombres citados hasta ahora, podemos dar a conocer los nombres de 11 maestros que sufrieron la represión de las autoridades impuestas por el Golpe de Estado de 1936, en su aspecto más cruel, al ser condenados a muerte 10 de ellos, el undécimo falleció en la Prisión Provincial por falta de la debida atención médica que su estado de salud hubiera requerido, después de haber sido condenado a 25 años de prisión mayor. Sus expedientes los hemos encontrado entre los 550 condenados a muerte y entre los 141 que murieron por hambre, por enfermedades o en otras circunstancias cuyos documentos correspondientes a la Prisión Provincial, a las Prisiones Habilitadas Las Isabelas, Las Agustinas, están depositados en el Archivo General de la Región de Murcia:

  • SALVADOR RUIZ SAURA, Maestro Nacional y Capitán del Ejército de la República. Fue fusilado el 24-5-1939.
  • JAVIER PAULINO TORRES, Fue Director de Escuelas Graduadas en Murcia, Teniente Alcalde del Ayuntamiento de Murcia y Gobernador Civil de la Provincia de Murcia durante la Guerra Civil. Fue fusilado el 13-10-1939.
  • GINÉS BALSALOBRE CLEMENTE. Maestro Nacional. Fue fusilado el 7-11-1939.
  • FERNANDO PIÑUELA ROMERO. Alcalde Republicano de Murcia. Fue catedrático numerario de Gramática y Literatura en las Escuelas Normales de Huesca, Burgos y Ciudad Real, así como catedrático de metodología de la historia en la Escuela Normal de Murcia. Fue fusilado el 7-11-1939.
  • VALERIANO AÑAÑOS PÉREZ. Maestro Nacional. Fue fusilado el 18-1-1940.
  • JOSÉ SÁNCHEZ LÓPEZ. Maestro Nacional y Teniente del Ejército de la República. Fue fusilado el 23-10-1940.
  • ANDRÉS MOLINA GARCÍA, ANDRÉS. Maestro Nacional. Fue fusilado el 14-2-1941.
  • RICARDO RUIZ MOLINA. Maestro Nacional y Abogado. Fue fusilado el 7-3-1942.
  • BARTOLOMÉ BUFORN GARCÍA. Maestro Nacional. Fue fusilado el 30-6-1942.
  • SANTOS CEREZO MARTÍN. Maestro Nacional.    Fue fusilado 18-9-1942.
  • ANDRÉS AZORÍN GARCIA.  Maestro Nacional. Falleció en la Prisión Provincial por Diabetes al no haber recibido la atención médica que precisaba el 18-9-1947, después de haber sido sentenciado a 25 años de Prisión Mayor.

Todas las personas que se han citado en este documento no se comprometieron políticamente con la II República, en un gran porcentaje su compromiso fue exclusivamente con la Ciencia y con el desarrollo del conocimiento, de las ciencias sociales y con el progreso de una sociedad que arrastraba un gran atraso en lo social, en lo educativo. Pero ese compromiso fue suficiente para ser perseguidos, exiliados o en otros muchos casos condenados a muerte por unas autoridades impuestas a través de un golpe de estado que establecieron una depuración tras el fin de la guerra que golpeó con extremada dureza al sistema educativo y científico español, que impusieron las depuraciones de maestros, profesores universitarios y científicos. excluyendo de la práctica profesional a miles de personas capacitadas, condenadas a un duro exilio exterior y a un amargo exilio interior.

10 comentarios en “JUAN LA CIERVA Y EFECTOS DEL GOLPE DE ESTADO DEL 17-18 DE JULIO DE 1936: LA REPRESIÓN SOBRE LA CIENCIA Y LOS CIENTÍFICOS ESPAÑOLES.”

  1. Mi abuelo, el doctor Luis Calandre Ibañez, si se compromerio con la ciencia y con la Republica.
    Durante la guerra civil, dirigio el Hospital de carabineros, situado en la Residencia de Estudiantes, por lo que luego fue represaliado con 2 consejos de guerra
    Si quieren los murcianos honrar a algun cientifico, pueden poner el nombre de Calandre a alguno de los Hospitales, por ejemplo.

  2. El atraso que supuso el golpe de estado fue un revés lastrante para todos los campos del conocimiento, además de un atentado a los avances sociales. Nadie niega el mérito profesional al inventor del autogiro, pero su clara alineación con este episodio de nuestra historia lo aleja de cualquier reconocimiento popular.
    Enhorabuena por el artículo.
    Salud y República.

  3. Totalmente de acuerdo con la no imposición del nombre que pretendían, puesto que no sólo, no fue benefactor, si no que ayudó a la revuelta, que ganaron los rebeldes, contra el Estado, establecido por las urnas. Sin su ayuda, no habrían vencido a los republicanos y quizás esos represaliados y asesinados por el régimen, no se habrían producido. Qué no se rompan la cabeza y le llamen por el nombre por el que ya todos le conocemos Aeropuerto de Corbeta.

  4. Fernando Macias Vázquez

    Francisco Macias Valero, profesor de la Escuela de Comercio de Cartagena y director en funciones de la misma. En virtud del expediente de depuración no pudo optar a cátedra, ni a puestos de responsabilidad académica.

  5. Carlos Hernández Martín

    Todavía recuerdo -tengo 68 del ala- mi libro de lectura en los años previos al «ingreso»: «Cien Figuras Españolas». Hoy aquellas casi hagiografías para uso de niños causarían más que estupor, incluso a esos indignados e ignorantes biempensantes escandalizados por el supuesto agravio a un «Cierva». Recuerdo que la biografía de Juan de la Cierva y Codorniú era la que precedía a las que eran la 99 y 100 de tal repertorio: José Antonio y Jacinto Benavente. Bien que no se mencionase su acrisolada ascendencia caciquil si se ponía especial énfasis en lo que hoy llamaríamos activa participación en los criminales manejos de la conspiración, no olvidando su muerte al servicio de la causa.
    Así que más que gracias por tan documentado como cabal ejercicio de dignidad y memoria. Y , ya al margen, me temo lo que vaya a decir al respecto el astronauta-ministro …. Preparémonos.

  6. Lo más curioso es que Rufino mientras carga las tintas con la depuración de catedráticos y científicos por el franquismo olvida matices interesantes. Para empezar, es sorprendente que Rufino calle la progresiva politización de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas durante la II República, (En adelante JAE). El sectarismo anticlerical del gobierno republicano de Azaña ocasionó la denegación de fondos a instituciones corporativas de la Iglesia Católica tales como la Sociedad 41Aragonesa Ibérica de Ciencias Naturales, el Observatorio del Ebro (fundado por jesuitas), el Laboratorio de Hidrobiología de Celso Arévalo (del Museo Nacional de Ciencias Naturales) o el Laboratorio de Investigaciones Bioquímicas de Antonio Gregorio Rocasolano. Respecto a la depuración no deberíamos olvidar el contexto histórico. Blas Cabrera, era el físico español más prestigioso a nivel internacional, al nivel de Niels Bohr. Y en efecto fue expulsado por el franquismo de su cátedra. Lo que es menos conocido es que fue el gobierno republicano el que comenzó la depuración de Cabrera en la primavera de 1937, retirándole el sueldo de catedrático y expulsándolo del Colegio de España. Unos meses más tarde, el 2 de diciembre de 1937 se firmaba la Orden por la que, «faltando a sus deberes más elementales y desoyendo el llamamiento del Gobierno» se expulsaba de su cátedra a Blas Cabrera. No fue el único intelectual prestigioso víctima de de la “tolerancia” del gobierno republicano. La misma orden expulsaba de sus cátedras a José Ortega y Gasset, Américo Castro, Claudio Sánchez Albornoz, Javier Zubiri, Luis de Zulueta, etc. Ya varias décadas antes el filósofo tradicionalista Orti y Lara había sido despojado de su cátedra para entregársela a un krausista. Y eso sin olvidar casos como el distinguido neurólogo valenciano José María Albiñana, becado por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas y participante en el primer Congreso Internacional de la Historia de la Medicina de Amberes de 1920. Albiñana pese a su inmunidad parlamentaria fue encarcelado por las autoridades republicanas y asesinado sin juicio previo por milicianos socialistas en la cárcel Modelo de Madrid el 23 de agosto de 1936.

    1. En respuesta a este comentario, no tengo más remedio que indicar que en ningún caso “cargo las tintas”, me he limitado a recoger datos de las personas que tuvieron que exiliarse o que fueron fusiladas al finalizar la guerra civil, o durante el desarrollo de la misma.
      Las “tintas las cargaron” los militares y los civiles que se sumaron y organizaron el “golpe de estado” del 17-18 de julio de 1936 en todos aquellos territorios en los que iban penetrando a sangre y fuego, y posteriormente cuando quisieron reglamentar la represión, los asesinatos, las incautaciones de propiedades, volvieron a “cargar tintas” a través de los juicios sumarísimos contra cualquiera que no participó en “su golpe de estado” o que se les opusieron enfrentándose a las tropas golpistas, o que simplemente había tenido una actividad sindical o política que consideraron contraría a “su golpe de fuerza”, a la fuerza de los hechos que impusieron y que aplicaron con carácter retroactivo, en muchos casos, desde la instauración de la II República, y en otros casos desde el año 1934 por haber participado o haber defendido los hechos que ocurrieron en Asturias en octubre de ese año.
      En ese momento, octubre de 1934, las tropas africanistas ya dieron muestras de los métodos que después volvieron a implantar para sembrar el terror entre la población civil, los milicianos y tropas del ejército de la República que les resistieron hasta el mes de marzo de 1939.
      En cuanto al contenido del artículo publicado para dar a conocer los efectos de ese “golpe de estado” en la Ciencia y entre los científicos españoles, la única pretensión es dar a conocer públicamente el desastre que supuso la guerra civil para esos científicos, para el desarrollo de la Ciencia, que quedó paralizada y sufrió un atraso de décadas.
      Como indica en su comentario, José María Albiñana fue asesinado en la Cárcel Modelo de Madrid por milicianos socialistas en agosto de 1936, en el período en el que las autoridades republicanas habían perdido el control del orden público como consecuencia del “golpe de estado” de los verdaderos rebeldes, de los golpistas, y que recuperaron en noviembre-diciembre de 1936 una vez pudieron recomponer la estructura del ejército y reorganizar las fuerzas de orden público. En ningún momento esos hechos fueron organizados o planificados por las autoridades republicanas.
      Este argumento y estas circunstancias se utilizan siempre como excusa para defender la represión del bando que posteriormente al “golpe de estado” se conoció como “franquista”, cuando la represión de los golpistas fue algo premeditado y organizado desde la misma preparación del “golpe de estado”, y que se aplicó sistemáticamente en todas las poblaciones de acuerdo con las instrucciones que el general Mola dictó para llevar a cabo el ya tan citado “golpe de estado”.
      No cabe duda de que en el territorio que permaneció bajo la autoridad de la República se cometieron hechos que se han aireado hasta la saciedad por los ideólogos del franquismo y por todos los que defienden el “golpe de estado” y la dictadura franquista.
      El problema con el que nos encontramos es que las atrocidades, asesinatos, incautaciones, destierros, el exilio de una gran parte de la población civil en el exterior y en el interior (el exilio interior que sufrieron miles de republicanos), las muertes por hambre o por enfermedades en las prisiones franquistas, en los campos de concentración franquistas, o las muertes por hambre, por las enfermedades causadas por el hambre entre los republicanos y sus familias, no se han dado a conocer.
      Y cuando pretendemos dar a conocer lo que supuso la represión franquista entre los que defendieron el régimen legal de la II República, nos encontramos con argumentaciones parecidas a las que se hacen en este comentario.
      En el territorio de la República, como ya he dicho, se cometieron errores, se cometieron hechos que no puedo defender en esos primeros meses de descontrol entre el mes de julio y noviembre-diciembre de 1936. Pero, la persecución de los científicos de forma sistemática fue organizada por los golpistas, por el franquismo.
      Blas Cabrera y Felipe tuvo que abandonar su puesto como Catedrático en 1937 y tuvo que dimitir de su puesto en el Colegio de España, y exiliarse a Francia donde siguió ocupando su puesto como representante oficial en el Comité Métrico del Bureau International des Poids et Mesures, hasta el mes de marzo de 1941, después de que el gobierno de Franco exigiera su sustitución por José Galbis Rodríguez mediante una carta fechada en Madrid el 29 de febrero de 1940. Previamente a esta exigencia por parte del gobierno de Franco, se le había destituido de su Cátedra por una orden publicada en el Boletín Oficial del Estado de 19 de febrero de 1939.
      En este caso, habrá que interpretar que la destitución por parte del gobierno de la República se debió a problemas políticos, que, sin querer justificarlos, estaban al orden del día en ese año 1937. Pero, si se puede atribuir al gobierno republicano una especie de purga por motivos políticos, en el caso de la ya dictadura franquista ¿qué motivos tuvieron para continuar la persecución política a este científico? Y ¿Qué motivos tuvieron para perseguir a los miles de científicos, profesores, intelectuales, maestros que fueron represaliados, fusilados, de los que no se hace eco en su comentario?
      Quizá haya que acudir al texto de la Orden de 4 de febrero de 1939, publicada en el Boletín Oficial del Estado de 19 de febrero de 1939, cuyo texto puede aclarar las razones de su separación de la Cátedra de Ciencias en la Universidad de Madrid:
      “… se separa definitivamente por ser pública y notoria la desafección de los catedráticos universitarios que se mencionarán al nuevo régimen implantado en España, no solamente por sus actuaciones en las zonas que han sufrido y en las que sufren la dominación marxista, sino también por su pertinaz política antinacionalista y antiespañola en los tiempos precedentes al Glorioso Movimiento Nacional. La evidencia de sus conductas perniciosas para el país hace totalmente inútiles las garantías procesales que, en otro caso constituyen la condición fundamental en todo enjuiciamiento, y por ello, este Ministerio ha resuelto separar definitivamente del servicio y dar de baja en sus respectivos escalafones a los señores: Luis Jiménez de Asúa, Fernando de los Ríos Urruti, Felipe Sánchez Román y José Castillejo Duarte, catedráticos de Derecho; José Giral Pereira, catedrático de Farmacia; Gustavo Pittaluga Fattorini y Juan Negrín López, catedráticos de Medicina; Blas Cabrera Felipe, catedrático de Ciencias; Julián Besteiro Fernández, José Gaos González Pola y Domingo Barnés Salinas, catedráticos de Filosofía y Letras, todos ellos de la Universidad de Madrid. Pablo Azcárate Flórez, Demófilo de Buen Lozano, Mariano Gómez González y Wenceslao Roces Suárez, catedráticos excedentes de Derecho.”

      Porque en su comentario no niega la represión de ninguna de las personas que someramente se citan en el artículo, porque fueron miles los que fueron represaliados, y en el artículo sólo cito a unos cuantos.
      Habla de otras personas represaliadas por las autoridades de la República, cuando en todo caso lo fueron por milicianos descontrolados y que no lo fueron de una forma organizada ni premeditada, como sí ocurrió en la zona de los golpistas y una vez finalizada la Guerra de España. Por otro lado, a esas personas de las que se hace eco ya han sido reconocidas y homenajeadas durante la dictadura franquista y aún hoy día se sigue hablando de ellas como “mártires” o “caídos por la patria” (la patria de los golpistas, claro, porque en esa “patria” no entran los republicanos ni los que queremos que se reconozca lo que sufrieron esos republicanos y sus familias).
      Al igual que cito datos de los represaliados en la provincia de Murcia, junto con los docentes que fueron fusilados por el franquismo, dado que son datos obtenidos de documentación pública.
      Y reflejar esos datos no es “cargar las tintas”, es simplemente dar a conocer datos que siempre han negado los franquistas o simplemente no han querido que se dieran a conocer.

      Rufino Garrido Martínez

  7. Eduardo Balanza

    Mi tío abuelo Julian Calvo Blanco regresó a España fallecido el dictador tras un largo exilio en México. La guerra fue algo terrible para mi familia , pero mirando más allá, los efectos y el daño del inmenso retraso que supuso para una población de millones de personas es el peor castigo.
    España sigue sin invertir y desarrollar el potencial de sus futuros gracias a esta mentalidad heredada de la postguerra. Subdesarrollo científico y corrupción generalizados …

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