Juan Balanza Martínez (Color y Memoria)

Juan Balanza Martínez, nacido en 1893 en Cartagena, vecino de La Unión, minero, casado con Feliciana Egea Vera, con quien tuvo 3 hijos. Durante la República fue miembro de la CNT y al comenzar la guerra fue voluntario a Málaga como dinamitero.
Detenido el 22 de septiembre de 1939 bajo la acusación de auxilio a la rebelión, de ser miliciano y voluntario en el ejército, además de la destrucción de objetos religiosos. Es condenado a 16 años de prisión, conociendo las cárceles de Cartagena, Palma de Mallorca y Formentera. Fallece en ésta última el 9 de octubre de 1942. Irónicamente, en 1944 le conmutan la pena a 12 años, dos años después de fallecer.

Tras la detención de Juan Balanza Martínez, Feliciana (su mujer) y sus tres hijos nunca volvieron a verlo. Sus nietos Juan y Antonio intentaron localizar sus restos en Formentera, sin éxito.

Fuente: Miguel Vidal Martínez y Piluca Sánchez Soriano, investigadores.

Fue uno de los once murcianos republicanos que perecieron en la colonia penitenciaria de La Savina, en Islas Baleares, entre 1940 y 1942, para después ser enterrados en una fosa común en el cementerio formenterano de Sant Francesc Xavier.

Mural cementerio de Sant Francesc en homenaje a las 58 víctimas de la Colonia Penitenciaria La Savina entre el 24/04/1941 y el 09/10/1942

El Penal de Formentera

También conocido como La Colònia o El Campament de la Savina, por su ubicación junto al municipio formenterense, el Penal de Formentera fue un centro penitenciario franquista abierto entre abril y mayo de 1940 y dependiente de la Prisión Provincial de Palma.

Estaba destinado a personas ya sentenciadas por tribunales militares y se estima que, en sus dos años de vida, llegó a albergar hasta a 2.000 reclusos, procedentes de todas las provincias de España.

Los presos internados y sentenciados a penas inferiores a 12 años de prisión eran autorizados a salir del Penal para llevar a cabo trabajos y tareas. A aquellos condenados a sentencias superiores, se les reservaba, sin embargo, reclusión o trabajo en el interior del propio campamento.

Todos ellos compartían unas condiciones de vida deplorables, caracterizadas por el hacinamiento, la insalubridad, las enfermedades y el hambre. Estas condiciones llevaron a la muerte a, al menos, 58 personas reclusas, una cifra constatada por la propia burocracia del régimen franquista, y documentada por el estudio de la colonia penitenciaria realizado por el historiador Antoni Ferrer Abarzuza, a petición del Govern de les Illes Balears y como parte de su Segundo Plan de Fosas.

Según los testimonios y documentos recogidos por este estudio, los muertos eran enterrados en el cementerio de Sant Francesc, el cual empezó a construirse en 1938 y fue inaugurado en 1940, poco antes de que se produjera la primera defunción documentada en el Penal, en abril de 1941.

De acuerdo con este estudio, las muertes se sucedieron hasta octubre de 1942. «Cuando se producía una muerte, el cuerpo del finado era trasladado en carro, desde el Penal y hasta la puerta de la iglesia, donde el párroco rezaba un responso ante el ataúd, y de ahí seguían al cementerio», recoge el informe.

Estos testimonios afirman que «a veces se ponía más de un cadáver en el mismo ataúd» y también que «cuando se producía una defunción, se dejaba el cadáver en el depósito de la enfermería, a la espera de que se produjera otra muerte para aprovechar el viaje».

El Penal cerró a finales de 1942, probablemente y según los estudios, ante el temor del régimen franquista a que la opinión pública internacional conociera la situación de horror que se vivía en Formentera. Los presos fueron entonces trasladados a otras penitenciarias.

Fuente del Govern de les Illes Balears

 

Óleo realizado por José Rosique Belmonte.

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