FEDERICO SERVET CLEMENCÍN.
(Trabajo de Rufino Garrido Martínez)
Los datos que a continuación se detallan han sido tomados de la prensa del año 1936 y de 1942. También se han consultado los documentos custodiados en el Archivo General de la Región de Murcia.
De la información obtenida de la prensa y del Archivo General de la Región de Murcia llama la atención el trato que en todo momento, hasta que finalmente fue fusilado por participar en la organización del golpe de estado, le fue dispensado por las autoridades de cada localidad.
En primer lugar llama la atención que en el Archivo no exista nada más que un Expediente Procesal correspondiente a la Prisión del Partido de Mula, en el que se detalla su detención el día 27 de diciembre de 1935, por un allanamiento de morada (según la anotación realizada a las 16’30 de ese día). Y su inmediata puesta en libertad a las 19 horas de ese mismo día.
En este documento consta que era natural de Murcia; hijo de Ramón y de Dolores; de profesión Abogado; tenía 34 años; estaba casado y tenía 4 hijos; estando domiciliado en la Calle Capuchinas nº 9, de Murcia.
No existe ningún Expediente Procesal de la Prisión Provincial en la que estuvo detenido en varias ocasiones, e incluso una vez condenado a 2 años, 11 meses y 11 días de prisi ón mayor tras el juicio celebrado contra él y dos más el 6 de mayo de 1936. Ni consta en ningún otro documento de la Prisión Provincial su condena a muerte tras el juicio celebrado los días 10 al 12 de septiembre de 1936.
La documentación en la que debió recogerse sus ingresos en la Prisión Provincial y las dos condenas a que se hace referencia en los párrafos anteriores ha desaparecido.
De igual forma, hay que hacer constar que en el juicio al que fue sometido el 6 de mayo de 1936, bajo las acusaciones de homicidio frustrado y tenencia ilícita de armas, por lo que se le pedían 8 años y un día de prisión mayor por el primer delito y 2 años, once meses y 11 días de prisión mayor por el segundo delito, finalmente fue condenado a 2 años, 11 meses y 11 días de prisión mayor solamente, por la acusación de tenencia ilí cita de armas, dado que los testigos de cargo, o testigos sumariales, no comparecieron. Estos testigos eran el teniente de Asalto, Sr. Noguerol, el secretario del Ayuntamiento de Yecla y un catedrático del Instituto de Yecla, que presenciaron y sufrieron la agresió n de este individuo el 16 de marzo de 1936.
Igualmente es llamativa la declaración del ex Comisario de Policía de Murcia, Alfonso Pujante Martínez, realizada el día 11 de septiembre de 1936 durante el juicio contra
este individuo y 26 más. En esta declaración no se manifiesta con claridad ante varias de las preguntas que se le hacen sobre las actividades de Federico Servet, es llamativo porque fue quien ordenó su seguimiento y detención en varias ocasiones. Esta declaraci ón se puede leer en toda su extensión en el periódico El Liberal de dicha fecha, en su pá gina 6.
Es conocido y así se recoge en la prensa y se reconoce por las autoridades al detenerlo y someterlo a los dictados de la Justicia, que era el jefe provincial de la Falange Española Tradicionalista y de las Juntas Ofensivas Nacional Sindicalistas, aunque sería más justo conocerlo como jefe de una banda de matones, pistoleros y navajeros, como más adelante se podrá comprobar.
Tras esta introducción hay que empezar a detallar los distintos hechos por los cuales este individuo y muchos de sus seguidores fueron detenidos y juzgados durante el año 1936.
1ª detención del año 1936
El 16 de febrero de 1936 se celebraron en toda España las Elecciones Generales para constituir unas nuevas Cortes legislativas; como es sabido se produjo un triunfo generalizado del Frente Popular. Como consecuencia de la derrota de las derechas, se iniciaron una serie de incidentes protagonizados por los fascistas, tal y como los calificaban en la prensa de ese momento.
En el periódico El Liberal del día 20 de febrero de 1936, en su página 3, se recogen los incidentes protagonizados por un grupo de falangistas en la ciudad de Murcia el día 19 de febrero, encabezados por el Jefe provincial de la Falange, Federico Servet Clemencín. Los detenidos ese día 19, según los datos facilitados desde la Comisaría de Policía, fueron 22 individuos, cuyos nombres aparecen en la noticia. A estos individuos se les ocuparon pistolas, porras y otras armas, pasando a disposición del Juez de Instrucción aquellos a los que se les apreció delitos graves.
Los individuos detenidos fueron los siguientes:
Manuel Barceló Cuenca, Federico Servet, Ángel Rubio Moreno, Pedro García Bellido, Francisco Fernández Herrera, Andrés Campillo Fernández, Gaspar Cortés de la Peña, José Sintas García, Antonio Campillo Fernández, Ángel Estrena Clent, Francisco Ayllón Mateo, Jos é Luis Morales. Pedro Baeza Alonso, Juan Penalva Rojas, Nicolás Barnés Miñarro, Juan Riera Noguera, Carlos Saiz de Vera, Antonio Piqueras Párraga, Enrique López Aroca, Andrés Bugí a Llovera, Pedro Torrent Carbajal y Juan Orenes Romero.
En la página 2 del mismo periódico se recogen también los incidentes producidos en Alicante por los mismos motivos que en Murcia: no aceptar la derrota de las derechas ni el triunfo del Frente Popular.
2ª detención del año 1936
Después de estos incidentes hay que mencionar el motivo de su detención el 16 de marzo de 1936, que según el periódico El Liberal, de 17 de marzo de 1936, concretamente en la página 4, se recoge la detención de Federico Servet Clemencín el día citado, con dos personas más que,
según se indica en el artículo, eran chóferes, que ocupaban un vehículo de lujo desde el que efectuaron diversos disparos con unas pistolas ametralladoras en la localidad de Yecla.
Según la noticia, eran las siete de la tarde cuando al salir de un edificio municipal varias autoridades fueron tiroteadas desde dicho vehículo, con una verdadera cortina de disparos, a pesar de la cual sólo se produjo un herido. El vehículo una vez realizado el tiroteo se dio a la fuga en dirección a Pinoso. Por lo que se dio cuenta a las autoridades de aquella localidad para que fuera interceptado. Y allí efectivamente fueron detenidos por fuerzas de la Guardia Civil y puestos a disposición del Gobernador Civil de la provincia de Alicante, tras las diligencias practicadas por el Jefe de los Guardias de Asalto de Yecla, acompañado por el juez municipal y el abogado fiscal de dicha localidad. Tras dichas diligencias se pudo identificar como el autor de los disparos al jefe provincial de la Falange de Murcia, Federico Servet Clemencín.
Como consecuencia de estos hechos y tras su detención fue sometido a juicio el 6 de mayo de 1936, cuya sesión fue recogida en el periódico El Liberal del día 7 de mayo de 1936, en su página 4, en la que se establecieron las acusaciones contra Federico Servet Clemencín y contra José Pardo Marín y Tomás San Nicolás. Al primero de ellos se le acusaba de homicidio frustrado y tenencia ilícita de armas, por lo que se le pedían 8 años y un dí a de prisión mayor por el primer delito y 2 años, once meses y 11 días de prisión mayor por el segundo delito. A los otros dos acusados se les solicitaba la pena 6 meses y 11 dí as de prisión mayor por el delito de tenencia ilícita de armas. Estas acusaciones eran debidas a los incidentes causados el día 16 de marzo de 1936 por estos individuos cuando pasaron a toda velocidad por la localidad de Yecla disparando con unas pistolas ametralladoras, con la intención de sembrar el pánico entre la población y con el peligro que supuso para la población en general, como ya se ha detallado más arriba. Después de la exposición por parte del fiscal y por la defensa de los acusados, y al no comparecer los testigos sumariales, el teniente de Asalto, Sr. Noguerol, el secretario del Ayuntamiento y un catedrático del Instituto de Yecla, se les impuso la pena de 2 años, once meses y 11 días de prisión mayor a Federico Servet Clemencín y la de un mes y 1 día de prisión mayor a José Pardo Marín, siendo absuelto el otro ocupante del vehí culo.
3ª detención del año 1936
Siguiendo la cronología de los hechos protagonizados por este individuo, después de ser sentenciado a los 2 años, 11 meses y 11 días de prisión mayor por el delito de tenencia ilícita de armas, ingresó en la Prisión Provincial para cumplir la pena impuesta, pero tal y como se desarrollaron los acontecimientos no parece que tuviera mucha intención de permanecer en ella, contando con ayuda desde el exterior de la Prisión y, posiblemente, en el interior de la misma, según se puede deducir de la noticia que se publicó el día 2 de junio de 1936 en el peri ódico El Tiempo, en su primera página. Este es el texto de la noticia:
“Una Evasión.
Don Federico Servet y dos presos más se fugan de la cárcel de Murcia
En la madrugada del domingo se fugaron de esta cárcel, el Jefe de Falange Española don Federico Servet y otros dos detenidos gubernativos, llamados Antonio Hernández Botía y Enrique García GalIud.
Para realizar la evasión, los dichos individuos consiguieron desarmar y maniatar a los oficiales de guardia, fugándose con los uniformes de estos y salvando hábilmente las dificultades que encontraron.
Las autoridades intervienen en este suceso habiéndose practicado numerosos registros para la detención de los evadidos, sin que hasta la mañana de ayer dieran resultado alguno.
El Juez de Instrucción señor Ferreiro, practica las diligencias del caso, como Juez de Guardia y por estar dentro de su distrito el local de la prisión provincial.
Se ignora el paradero de los evadidos y se realizan activas gestiones para detenerlos.”
Resulta cuando menos curioso la facilidad con que en la madrugada del domingo 31 de mayo de 1936 pudieron desarmar y maniatar a los oficiales de guardia, y que pudieran evadirse sin más problemas, teniendo, además, un chófer esperándoles en las puertas de la Prisión para llevarlos hacia Cartagena, como también se recoge en la siguiente noticia del día 3 de junio de 1936, en la página 5 del diario La Verdad:
“Ha sido detenido el chófer que condujo a los fascistas evadidos.
Se encuentra detenido y a disposición del juez de instrucción Señor Ferreiro el chófer Rafael Ortega Montoya por haberse comprobado que en el coche matrícula de Murcia número 9.053, de la propiedad de Juan Vergara Cánovas, condujo desde esta capital a Cartagena a Federico Servet y a García Gallud y Martínez Botín.
Según ha declarado al terminar el viaje, Servet le entregó un vale para que al presentarse en esta capital a José María Guitar Ricart le abonase el importe, cosa que realizó, haciéndole entrega de 50 pesetas.
Agentes afectos a esta plantilla de Vigilancia realizaron la detención de este último.”
Siguiendo las noticias que se van publicando sobre diversos incidentes que se producen en la provincia, en las localidades de Calasparra, Cehegín y Moratalla se detienen a varios fascistas y se incautan diversas armas que tenían en su posesión sin licencias. En estos casos los datos corresponden a los expedientes depositados en el Archivo General de la Región de Murcia. Los arrestados que fueron ingresados en la Prisión Provincial, en el mes de marzo, por el delito de tenencia ilícita de armas, son los siguientes:
- Alfonso Carrasco Aracil, residente en Cehegín. Ingresó en la Prisión Provincial procedente del Depósito Municipal de Cehegín el 24 de marzo de
- Fernando Ciller Hita, residente en Cehegín. Ingreso en la Prisión Provincial procedente de la Prisión del Partido de Caravaca el 31 de marzo de
- Victoriano García Montiel, residente en Ingresó en la Prisión Provincial procedente de la Prisión del Partido de Caravaca el 24 de marzo de 1936.
- Antonio González Egea, residente en Cehegín. Ingresó en la Prisión Provincial el 26 de marzo de
- Gonzalo de Haro Bustamante, residente en Cehegín. Ingresó en la Prisión Provincial el 24 de marzo de
Todos estos individuos fueron detenidos nuevamente en los meses de julio y agosto acusados de “Rebelión Militar”. Fueron juzgados junto con Federico Servet Clemenc ín en el juicio celebrado entre los días 10 y 12 de septiembre de 1936, siendo sentenciados a la pena de muerte. Fueron fusilados el 13 de septiembre de 1936.
Sobre Federico Servet Clemencín se vuelve a interesar la prensa cuando es nuevamente detenido el 15 de julio de 1936, tras su fuga. El suceso es recogido por la prensa del dí a 16 de julio de 1936, en este caso por El Liberal en su página 1, en los siguientes té rminos:
“DESPUES DE LA FUGA
—o———
Ha sido detenido el fascista Federico Servet.
La Policía de esta plantilla, al mando del comisario señor Pujante, tenía desde hace algún tiempo montado un servicio especial de vigilancia para detener a los elementos fascistas de Murcia, y en especial al jefe provincial de Falange, don Federico Servet Clemencín, que, como se recordará, no hace mucho tiempo se fugó de la cárcel.
Durante estos últimos días se ha detenido a los individuos don Manuel Santo Alberola, don Juan Antonio Ganga López, don Juan Pérez Beltrán y don Juan Pérez R ódenas.
También han sido detenidos otros elementos cuyos nombres no nos ha sido posible conocer.
En la mañana de ayer los agentes activaron sus pesquisas, por haberse recibido una confidencia que indicaba que estaba en Murcia el jefe provincial de Falange, don Federico Servet.
El inspector don Antonio Sánchez, al mando de los agentes señores Ortega Valverde, Cortés y Hernández, comenzaron sus gestiones por los merenderos que hay instalados en la carretera de Monteagudo. En el llamado “La Granja” encontraron, en el momento que se disponía a comer, a don Federico Servet, el cual, al verse rodeado por los agentes, no puso obstáculo alguno, entregándose a la autoridad.
En el momento de la detención, el señor Servet llevaba la camisa fascista con los galones de jefe de Falange, lo que parece indicar que en dicho punto se había de celebrar alguna reunión de elementos afiliados al fascio.
El detenido llevaba en su poder una pistola, de la que se apoderaron los agentes.
Inmediatamente fue trasladado a la Comisaría, y de allí pasó a la cárcel, después de haber prestado declaración.”
También podría consultarse esta noticia recogida en el diario El Tiempo, en su primera página, de la misma fecha, el 16 de julio de 1936.
Hay que tener en cuenta la fecha en la que se produce la detención de Federico Servet, el 15 de julio de 1936, próxima al inicio del golpe de estado y según se recoge en la prensa, dicho por la propia policía, que en el lugar de su detención podría haberse producido una reunión de este individuo con otros elementos afiliados al partido fascista de la Falange.
El juicio de los días 10 al 12 de septiembre de 1936.
Como se ha indicado en la Introducción no hay documentación de la Prisión Provincial en la que se debía recoger los distintos ingresos de este individuo en la misma, así como los distintos oficios por los que se ordenaba su sometimiento a un nuevo juicio, en este caso el que se iba a celebrar en las fechas del 10 al 12 de septiembre de 1936, bajo la acusación de rebelión militar. Al menos no está depositada en el Archivo General de la Región de Murcia, como si lo está la relativa a los fusilados en la misma fecha que Federico Servet. Por lo que debe suponerse que la destruyeron o que fue requisada para que no aparecieran los antecedentes de este falangista.
El juicio también fue recogido en los distintos diarios de la época: El Liberal, Nuestra Lucha y El Tiempo.
En el diario El Liberal se recogió con más detalle desde la constitución del Tribunal hasta dictar la sentencia condenatoria. En este documento se recopila la acusación, el juicio de derecho, la sentencia y la confirmación de la sentencia. El juicio íntegro se puede consultar en este diario en sus ejemplares de los días 10, 11 y 12 de septiembre de 1936, así como en los otros dos diarios. Igualmente es de hacer notar que la prensa aqu í citada fue utilizada para recopilar los datos de la Causa General redactada por la Fiscal ía franquista a partir del año 1942.
Aquí, como queda dicho, se recogen las siguientes secciones del citado juicio:
“Recorte del artículo del periódico “El Liberal”, de fecha 10 de septiembre de 1936, en su página 3, en el que se recogía el inicio del juicio contra veintisiete individuos por haber participado en la sublevación militar que tuvo lugar los días 17, 18, 19, 20 y 22 de julio de 1936.
El contenido de las noticias sobre dicho juicio se puede ver también en los periódicos de fechas 10, 11 y 12 de septiembre de 1936, de los diarios El Liberal, Nuestra Lucha y Tiempo, en sus ediciones de Murcia, entre otros.
LOS CARGOS CONTRA FEDERICO SERVET
Una vez dada la voz de ¡Audiencia pública! por el secretario se da lectura al pliego de conclusiones provisionales del fiscal contra el procesado Federico Servet Clemencín. Se dice en él que el procesado Federico Servet, jefe provincial de Falange Española y de las Juntas Nacional Sindicalistas, venía desde hace mucho tiempo, con anterioridad al 17 de julio del corriente año, laborando, para por medio de la violencia y haciendo levantarse en armas al Ejército, derrocar al Régimen republicano legalmente establecido en España, e imponer con tales. Medidas uno de fuerza, terror y de dictadura.
A tal efecto redactó proclamas en las que invitaba al Ejército, a la guardia civil, a la Armada y a la Aviación y Aeronáutica a sacudir con las armas en la mano lo que él llamaba yugo republicano. Pero no se detenía aquí su actuación, sino que, como delegado del jefe supremo de la Falange Española José Antonio Primo de Rivera, y a sueldo y al servicio de los partidos reaccionarios, tales como Acción Popular, Renovaci ón Española y Tradicionalista, tomó a su cargo el persuadir y convencer a las fuerzas de Artillería, a la oficialidad de la Armada de Cartagena, los del Arsenal de dicha ciudad, así como a la Aeronáutica naval de la base de San Javier, a que se alzaran en armas contra los poderes legítimos de la República y en pro de la doctrina de Falange Española.
Al propio tiempo realizaba la misma gestión cerca de numerosos paisanos y tenía preparados los grupos de las Juntas Ofensivas Nacional Sindicalistas que se hallaban directamente a sus órdenes.
Con tal labor logró que la oficialidad de la Armada, de la Base y del Arsenal de Cartagena, así como de la Base Aeronáutica de San Javier y la Artillería de Murcia, se alzaran en armas contra la República y sus Cortes y su Gobierno, en los días 19, 20 y 22 de julio del año en curso, aun cuando dicho procesado hubo de ser detenido en Murcia el día 15 de julio citado, ostentando el uniforme e insignias de general de los grupos de las Juntas Ofensivas Nacionales Sindicalistas.
El hecho de que se acusa a Federico Servet, constituye un delito de rebelión militar previsto en el artículo 237 del Código de Justicia militar y penado en el número primero del artículo 238 en relación con el 174 del mismo Código y número segundo del artículo 14 del código Penal ordinario.
Recorte del artículo del periódico “El Liberal”, de fecha 12 de septiembre, en su pá gina 4, en el que se recoge la Sentencia recaída en los veintisiete procesados.
EL JUICIO DE DERECHO
Da comienzo a continuación el Juicio de derecho. El ministerio público solícita la ú ltima pena para Federico Servet, Miguel Gallego Alcaraz, Ángel Romero Elorriaga, Sotero González Lerma, Alfonso Carrasco, Fernando Ciller, Gonzalo de Haro, Antonio González Egea, Francisco Moya y Victoriano García Montiel.
Solícita reclusión perpetua para Francisco Pérez Beltrán, Ricardo Conejero, Adrián Viudes Guirao, Enrique de la Cierva. Antonio Piqueras, Francisco Cánovas, Pascual Martínez y Antonio Béjar.
Un año de prisión correccional para Nieves Rubio, Carlos Ródenas Calzada, Josefina Sánchez Pedreño, Salvador Moya, Francisco Fernández y Antonio Fernández.
También solicita la absolución para el procesado Ginés Aznar.
Igualmente pide que paguen los procesado solidariamente el pago de doscientos millones de pesetas.
El letrado señor Llanos, defensor de Federico Servet insiste en que este Tribunal no es apto para juzgar a su patrocinado. También dice que no pueden ser culpados de un delito de rebelión millar, puesto que no se han levantado en armas.
El señor Marín Baldo pide reclusión temporal para sus defendidos.
El señor Alcázar reconoce el delito y pide reclusión perpetua para unos de sus defendidos y que se rebaje a seis meses la pena de la procesada Nieves Rubio Barcel ó.
Los otros dos letrados hacen algunas aclaraciones.
Nuevamente interviene el fiscal haciendo aclaraciones a lo dicho por el señor Llanos, rebatiendo las argumentaciones de dicho señor.
La Sentencia del Tribunal
Después de un estudio de más de dos horas, el Tribunal dicta sentencia. Condena con arreglo a las peticiones del fiscal a la pena de muerte a los procesados: Federico Servet Clemencín, Miguel Gallego Alcaraz, Ángel Romero Elorriaga, Sotero Gonzá lez Lerma, Alfonso Carrasco, Fernando Ciller Hita, Gonzalo de Haro, Antonio Gonzá lez Egea, Francisco Moya y Victoriano García Montiel.
A reclusión perpetua condena a Francisco Pérez Beltrán, Ricardo Conejero, Adrián Viudes, Enrique de la Cierva, Antonio Piqueras, Francisco Cánovas, Pascual Martí nez y Antonio Béjar.
Condena a un año de prisión a Carlos Ródenas de la Calzada, Salvador Moya y Antonio Moya.
A Nieves Rubio Barceló, Josefina Sánchez Pedreño y Francisco Fernández se les condena a seis meses y un día de prisión correccional.
También quedan condenados al pago solidario de veinte millones de pesetas.
CONFIRMACION DE LA SENTENCIA
A continuación se pone a votación entre los miembros del Jurado la sentencia. Se aprueba por unanimidad.
También se pone a votación si procede conmutar la pena a los condenados a muerte. La votación da el siguiente resultado:
Federico Servet, 14 bolas negras.
Miguel Gallego, 12 bolas negras y 2 blancas. Ángel Romero, 12 negras y 2 blancas.
Sotero González Lerma, 14 negras. Carrasco, 12 negras y 2 blancas
Ciller, 13 negras y 1 blanca. González Egea, 14 negras.
Francisco Moya, 12 negras y 2 blancas. Victoriano García Montiel, 14 negras. Por lo tanto es confirmada la sentencia.
TERMINA LA SESION
A las doce de la noche se dio por terminada la vista, anunciando a los procesados que en el término de veinticuatro horas se les comunicará la sentencia.”
En la Confirmación de la Sentencia hay que observar que falta el sentenciado Gonzalo de Haro Bustamante, al que parece se les olvidó recoger en el texto de la noticia, puesto que fue fusilado con los nueve ahí citados el día 13 de septiembre de 1936.
Jefe de matones, pistoleros y navajeros
En la Introducción se recoge que este individuo, jefe provincial de la Falange, jefe de los fascistas de la provincia, tendría que ser conocido con mayor justicia como jefe de una banda de matones, pistoleros y navajeros. Los dos primeros calificativos se han podido comprobar a lo largo de los datos que se han ido detallando en los apartados anteriores. En cuanto a ser jefe de navajeros, que también lo eran, hay un caso recogido, igualmente, en la prensa de ese año 1936 que demuestra que lo eran. Es el caso del homicidio cometido contra un joven militante socialista, Tomás López Sánchez, que trabajaba como “cajista” en el diario El Liberal.
Fue agredido en el Paseo del Malecón, de Murcia, por tres falangistas el día 15 de junio de 1936, presentando, según consta en la noticia, cuatro heridas, según se recoge en la noticia del diario La Verdad, del día 16 de junio de 1936, en su página 8. De igual forma se puede consultar en el diario El Liberal. El contenido de esta noticia era el siguiente:
“Incidentes y un herido, en el Malecón
Anoche en sus primeras horas se produjeron algunos alborotos en el paseo del Malec ón, que sembraron la alarma entre los concurrentes al paseo, sustos y carreras, y de los que resultaron contusos y un herido.
Concretamente no se conocen las causas del suceso. Pero posiblemente obedecerí an a las disputas y colisión habidas la noche anterior entre elementos fascistas y socialistas. Tal vez grupos de uno y otro bando se encontraron reproduciéndose las discusiones, de las que pasarían a las agresiones personales.
De resultas de la colisión hubo de ser curado en la Casa de Socorro el joven Tomás Ló pez Sánchez, que presentaba las siguientes heridas: Una en el pabellón de la oreja izquierda, otra en la región mastoidea, otra en el labio superior y otra inciso punzante en el espacio intercostal izquierdo. Pronóstico reservado.
No se efectuaron detenciones de momento, pero en las primeras horas de la madrugada se nos dijo que ya había varios detenidos.”
En el diario El Liberal de los días 17 y 23 de junio de 1936 se recogen las detenciones de dos fascistas agresores de Tomás López Sánchez. El primer detenido y el presunto autor de su agresión con una navaja fue Tomás Perona; el segundo agresor detenido fue Carlos
- Vila Ochando.
Como consecuencia de esta agresión y estando ingresado en el Hospital Provincial, Tom
ás López Sánchez falleció el día 26 de julio de 1936.
La hagiografía falangista confirma los hechos de los que fue acusado Federico Servet
En el año 1942, dentro del período más agresivo y siniestro de la dictadura franquista, con fusilamientos por toda España y en concreto en Murcia, con 83 fusilados en la Prisi ón Provincial y 13 en Cartagena. Período en el que, además, se sigue haciendo propaganda a favor de las fuerzas del Eje, concretándose el apoyo de la prensa a la ofensiva lanzada por la Alemania nazi contra la ciudad de Stalingrado, magnificando los logros del ejército nazi, al entender que se iba a imponer a la U.R.S.S. como gran enemigo del fascismo europeo.
Aprovechando este momento propagandístico y de supuesto triunfo del fascismo internacional, inician una campaña de ensalzamiento de los supuestos mártires de la Falange, centrándose en la provincia de Murcia en la figura de Federico Servet Clemenc ín. Tal y como se muestra en el artículo que a continuación se incluye en este documento y que fue publicado en el diario Línea, de 7 de marzo de 1942, en su página 8:
“DEL MARTIROLOGIO FALANGISTA FEDERICO SERVET
El eterno Jefe de la Falange murciana.
Por Carlos García Izquierdo
UNA tarde tibia, de horizontes ansiosos de Imperio, cargada mi alma de angustias, conocí a Federico Servet. Era el 5 de Julio de 1935. José Antonio, jerarca supremo de la Falange, le habla nombrado Jefe provincial de la Organización en Murcia. Aquel hombretón, de figura heroica, rostro risueño y corazón de niño, me cautivó desde el primer momento. Oteé su alma y la encontré grande, fuerte e inflamada de fuego pasional por las grandes ideas que encerraba.
Puse mis manos sobre su pecho ancho y sentí las palpitaciones de un corazón henchido de patriotismo.
Aquel hombre, que en los días cruentos de la Revolución ofrendó su vida en aras de la Patria y de su ideal, fue el primero que me habló de la Falange. Al hablar de ella, su rostro se transfiguraba. Tanta era su fe y su convencimiento, que llegaba a exaltarse cuando alguien le contradecía en sus razonadas palabras.
Federico—como así le llamaban sus muchachos, tan valientes y decididos en la lucha como él—más de una vez profetizó la guerra, pues tenía una clara visión de la tragedia que vivía España. «Para que venga la paz—decía— es necesaria la guerra.»
Y la guerra que él profetizó, redentora de patria y de ideales, llegó a España. Y con ella, el martirologio falangista que consumió el cáliz de su pasión.
Federico Servet Clemencín había nacido en Murcia, y pertenecía a una aristocrática familia dé ilustre abolengo. En la Universidad murciana cursó sus estudios.
Era Joven, y amaba a España. La república acababa d« proclamarse; la secular monarquía se desplomó, entre blasfemias y vinazo, en medio de la algarabía populachera.
Dé los pocos españoles que desde al principio se lanzaron a la calle para luchar en contra de la república, Federico fue uno.
Pero estaba desconcertado entre aquella amalgama de partidos políticos que a la sombra del odioso régimen nacieron. Y espero. La figura que tremolase la bandera de esta rebelión todav ía no había surgido.
Y llegó el año 1934. La Falange había nacido, y el ruido de sus pistolas se dejaba oír por las calles de Madrid. Los primeros mártires escribían con su sangre páginas de gloria en su inacabable martirologio. José Antonio lanzó el grito de guerra. La semilla empezaba a germinar.
A Murcia llegaron aquellos hechos heroicos y viriles. Un puñado de muchachos —Miró, los hermanos Moñino, Muñoz de la Peña, Gallud, Torrecillas, Botía, Valcárcel, Conejero y otros— guiaron la Organización, que desde un principio se nutrió con lo mejor de la juventud murciana. Federico había encontrado, por fin, el ambiente que necesitaba su alma, luchadora y patriótica.
La Falange le abrió sus brazos. Lamberto de los Santos, entonces jefe provincial, le ofreció la Jefatura provincial de la Milicia. Aquí empieza su activa vida en las filas falangistas. Y tambié n aquel puñado de muchachos, deseosos de luchar por España, habían encontrado al jefe valiente y decidido que mandara formar las «escuadras de primera línea de cara al porvenir y cara al sol de la victoria.
Federico infundió a sus escuadras todo su espíritu de luchador. El programa falangista se hab
ía infiltrado en su alma y con todo tesón lo puso en práctica.
La juventud murciana tenía su caudillo. El Marxismo, un enemigo peligroso.
Tanta fue la labor por él desplegada, que en febrero de 1935 tenía ya a su cargo la Jefatura local de Murcia.
En Junio del mismo año lucía sobre su camisa azul los cordones rojinegros de jefe provincial.
El Fundador lo había Investido con el máximo distintivo de mando en toda la provincia de Murcia.
Por todo este tiempo, la Falange murciana ya era temida en todos los sectores republicanos- marxistas. Varias Casas del Pueblo fueron asaltadas e incendiadas por los falangistas murcianos, a cuyo frente iba siempre su jefe provincial.
Los Tribunales de Urgencia y la cárcel caían sobre ellos sin piedad. En uno de los procesos, el Tribunal lo condenó a cuatro años. Pero ante aquellos sufrimientos su espíritu no desmayaba. Cada vez se sentía más fuerte, más valiente y más dichoso en sufrir por la Falange. Su figura llegó a adquirir caracteres de popularidad heroica. Sus enemigos le temían. Sus falangistas le idolatraban. En setiembre de 1935, José Antonio le nombró consejero nacional del Partido.
Todas aquellas heroicidades culminaron con el asalto de la Casa del Pueblo de Yecla, feudo marxista, en el que solo un espíritu valiente como el suyo podía hacerle frente. Una tarde a la salida de uno de aquellos venenosos mítines, entró Federico en el pueblo de Pinoso; fue detenido y conducido a la cárcel de Murcia, de la que se fugó, con los falangistas Gallud y Bot ía, el día 1 de mayo de 1936.
Pero aquella vida llena de gloria y de heroísmo, tenía que terminar con el martirio, como todos los elegidos. La revolución le cogió en la cárcel, pues nuevamente fue detenido. En compañía de nueve camaradas más fue condenado a la última pena. El marxismo iba a desquitarse, cobardemente, de todas las amarguras que la Falange le había hecho pasar. El 13 de setiembre de 1936, Federico Servet Clemencín ofrendaba su vida a Dios y a la Falange. Unos fusiles empapados de odio y rencor, acallaban el último ¡Arriba España! dado por el capit án a sus escuadristas, que desde sus celdas de la cárcel, firmes y con el brazo extendido rogaban a Dios por aquel que les había sabido conducir por los senderos de la Patria.
El eterno jefe de la Falange murciana había alcanzado su lucero.”
Lo que en este artículo se ensalza como muestra del heroísmo y valentía por parte de Federico Servet Clemencín, y que lo hizo un mártir para la Falange, para las autoridades y poder judicial de la República fueron delitos y crímenes que le hicieron ser acusado de “Rebelión militar”, y que fueron la causa de miles de muertos en España por la guerra que siguió al golpe de estado protagonizado por parte del ejército alzado en armas contra el gobierno legítimo de la II Repú blica.
Leyendo con un mínimo de atención este artículo se ven confirmadas todas las acusaciones de que fue objeto en los dos juicios que se le hicieron por homicidio frustrado y tenencia ilícita de armas, el celebrado el 5 de mayor de 1936, y por “Rebelión militar” el celebrado entre los dí as 10 al 12 de septiembre de 1936, puesto que se cita los distintos asaltos que hizo junto con otros de sus correligionarios a varias Casas del Pueblo, entre ellas la de Yecla, así como su deseo expresado de que era necesaria una guerra para derrocar a la República, por lo que no dudo en
colaborar en la organización y en el intento de triunfo del golpe de estado en la provincia de Murcia.
Como queda dicho, todas estas acciones fueron consideradas como un alto servicio a la Falange y a su patria, y su fusilamiento como un martirologio de este fascista, como siguen demostrando los distintos artículos publicados en la prensa de ese año; como es el publicado en el diario Lí nea, del 25 de octubre de 1942, en su página 8, que es otro artículo hagiográfico de este personaje, con un lenguaje grandilocuente de ensalzamiento sin sentido, que llega a ser esperp éntico:
“PRESENCIA
En el corazón de Murcia tendrá su lugar de descanso Federico Servet. En el pecho de cada falangista sigue vivo el quehacer. Cuando el 29 nos llegue su cadáver, no será más actual la realidad imperante de su recuerdo. Para la Falange, presencia.
Seguimos viendo en Federico Servet el hombre, lo. que era, lo que fue, por el amor de la Falange. No envolvemos su memoria en el torpe amontonamiento exhausto de alabanzas «post mórtem». Sabemos, y la actualizamos así, de su vida inquieta y aventurera de su ultramarino trabajo de tres días para – con la ganancia, gozar los otros tres. ¿Acaso son mejores los que no trabajaron nunca, ni nunca se divirtieron? —ni carne, ni pescado— de los d ías duros y difíciles como soldado del Tercio; de su vida sin finalidad ni horizonte, envuelta en la angustia tremenda de la ausencia de la propia estimación ¿Qué español, qué hombre, puede considerarse ajeno al trágico destino de un pueblo vencido, no por las armas, sino por la renuncia del propio ser?
Cuando en el amanecer de España, la voz que llamaba al combate a todos los españoles para luchar por España, para todos los españoles sonó entre los que no hicieron oídos de mercader al nuevo servicio que se señalaba estuvo Servet, y día a día fue encendiéndose en el quehacer permanente de España. Pronto fue capitán y sus juveniles escuadras crecieron y hechas legió n como esencia de la España que ganaremos, le traerán sobre sus hombros.
Si la Falange de Murcia no tuviera otros hechos para acreditar su calidad, le bastaría la realidad de Federico, siempre hombre, fundido en la esencia mítica del servicio a la Patria, hasta más allá de la muerte.”
En este mes se publican varios avisos sobre el traslado del cadáver de Federico Servet desde el cementerio de Espinardo a la iglesia de San Bartolomé, de Murcia. concretamente los días 24, 27 y 28 de octubre se publican en el diario Línea estos avisos y el mismo día 28 el Gobierno civil, la Alcaldía de Murcia y la Delegación de trabajo dan instrucciones para que los trabajadores pudieran asistir al traslado de sus restos, para que se engalanasen con crespones negros las viviendas de las calles por las que iba a pasar la procesión de su traslado, debiendo quedar todas esas calles libres de circulación, y para que los trabajadores que asistieran al traslado no tuvieran que recuperar las jornadas perdidas.
Todos estos preparativos culminaron con una procesión organizada con los fastos de un desfile fascista, complementados con los fastos de la iglesia católica, dándole al traslado el carácter de una procesión pseudoreligiosa como si de un mártir se hubiera tratado.
La noticia de su traslado se puede consultar en el mismo diario Línea del día 30 de octubre de 1942, en su página 5, en la que se puede observar una fotografía con el féretro a hombros de falangistas rodeado de seis faroles, de los que se utilizan en los desfiles procesionales de cualquier localidad española. Finalmente sus restos, tras diversos actos religiosos, fueron enterrados el día 29 de octubre de 1942 en la iglesia de San Bartolomé, de Murcia.
Distintas Noticias
Ayuntamiento de Murcia. (Liberal de Murcia, El (Murcia) 20-02-1936. Página 3)
El día 16 de febrero de 1936 tuvieron lugar en toda España las Elecciones Generales para constituir unas nuevas Cortes legislativas; como es sabido se produjo un triunfo generalizado del Frente Popular. Como consecuencia de la derrota de las derechas, se iniciaron una serie de incidentes protagonizados por los fascistas, tal y como los calificaban en la prensa de ese momento.
En el periódico El Liberal del día 20 de febrero de 1936, en su página 3, se recogen los incidentes protagonizados por un grupo de falangistas en la ciudad de Murcia el día 19 de febrero, encabezados por el Jefe provincial de la Falange, Federico Servet Clemencín. Los detenidos ese día 19, según los datos facilitados desde la Comisaría de Policía, fueron 22 individuos, cuyos nombres aparecen en la noticia. A estos individuos se les ocuparon pistolas, porras y otras armas, pasando a disposición del Juez de Instrucción aquellos a los que se les apreció delitos graves.
En la página 2 del mismo periódico se recogen también los incidentes producidos en Alicante por los mismos motivos que en Murcia: no aceptar la derrota de las derechas ni el triunfo del Frente Popular.
El Liberal, de 17 de marzo de 1936, concretamente a la página 4, en la que se recoge la detenci ón de Federico Servet Clemencín el día 16 de marzo de 1936, con dos personas más que, segú n se indica en el artículo, eran chóferes, que ocupaban un vehículo de lujo desde el que efectuaron diversos disparos con unas pistolas ametralladoras en la localidad de Yecla.
Según la noticia, eran las siete de la tarde cuando al salir de un edificio municipal varias autoridades fueron tiroteadas desde dicho vehículo, con una verdadera cortina de disparos, a pesar de la cual sólo se produjo un herido. El vehículo una vez realizado el tiroteo se dio a la fuga en dirección a Pinoso. Por lo que se dio cuenta a las autoridades de aquella localidad para que fuera interceptado. Y allí efectivamente fueron detenidos por fuerzas de la Guardia Civil y puestos a disposición del Gobernador Civil de la provincia de Alicante, tras las diligencias practicadas por el Jefe de los Guardias de Asalto de Yecla, acompañado por el juez municipal y el abogado fiscal de dicha localidad. Tras dichas diligencias se pudo identificar como el autor de los disparos al jefe provincial de la Falange de Murcia, Federico Servet Clemencín.
El Liberal del día 7 de mayo de 1936, en su página 4, en la que se recoge la sesión del juicio contra Federico Servet Clemencín y contra José Pardo Marín y Tomás San Nicolás. Al primero de ellos se le acusaba de homicidio frustrado y tenencia ilícita de armas, por lo que se le pedí an 8 años y un día de prisión mayor por el primer delito y 2 años, once meses y 11 días de prisi ón mayor por el segundo delito. A los otros dos acusados se les solicitaba la pena 6 meses y 11 días de prisión mayor por el delito de tenencia ilícita de armas. Estas acusaciones eran debidas a los incidentes causados el día 16 de marzo de 1936 por estos individuos cuando pasaron a
toda velocidad por la localidad de Yecla disparando con unas pistolas ametralladoras, con la intención de sembrar el pánico entre la población y con el peligro que supuso para la población en general. Después de la exposición por parte del fiscal y por la defensa de los acusados, y al no comparecer los testigos sumariales, el teniente de Asalto, Sr. Noguerol, el secretario del Ayuntamiento y un catedrático del Instituto de Yecla, se les impuso la pena de 2 años, once meses y 11 días de prisión mayor a Federico Servet Clemencín y la de un mes y 1 día de prisió n mayor a José Pardo Marín, siendo absuelto el otro ocupante del vehículo.
Federico Servet Clemencín fue defendido por el Sr. Pérez Gómez y los otros dos acusados por Gaspar de la Peña y por José Manuel de la Peña.

Agosto 2026.

