Exposición «Color y Memoria. El retrato como dignificación»

La exposición «Color y Memoria. El retrato como dignificación» busca rescatar del olvido a una serie de personas que los pintores Alfonso Martínez López y José Rosique Belmonte, a través de  darle color a fotografías en blanco y negro, proporcionadas por  familias que representan  a  decenas de miles de represaliadas/os en la Región,, han pretendido visibilizar la dignidad de estas personas. El retrato siempre ha sido utilizado como medio de dignificación de reyes, nobleza, cardenales, obispos, oligarcas, poderes facticos, en definitiva. Ahora queremos aprovechar también el retrato y el color para visibilizar esa dignidad de a quienes siempre se les ha querido sustraer y darles, a la misma vez, contemporaneidad, porque siguen vivas en nuestra Memoria. Las 29 personas homenajeadas en esta exposición, como todas las que debido al régimen criminal del franquismo las han querido  relegar al ostracismo, nunca perdieron la  dignidad, pero es de justicia  que lo hagamos visible.

Bernardo Sánchez Muñoz.

Sonrisa como imagen de la República.

 

 

 

Artículo de José Perelló Moreno (Memoria Histíca de Murcia)

Color y Memoria en Cartagena

 

El día primero de abril de 1939, marcó el fin de la mal llamada Guerra Civil, que en realidad fue una guerra de resistencia popular, una respuesta armada contra el fascismo. La oligarquía y sus mamporreros,  la jerarquía  católica y gran parte del Ejército, apoyados por el fascismo italiano y el nazismo alemán, decidieron acabar a sangre y fuego con la II República, el primer intento serio de democracia en nuestra atormentada patria, abandonada a su suerte por las llamadas democracias occidentales.

Contra la intoxicación revisionista que pretende atribuir  a la izquierda obrera las causas del conflicto, no nos cansaremos de repetir la verdad:  fue el golpe de Estado de julio de 1936, y su fracaso en gran parte de España, lo que dio lugar al enfrentamiento armado que tanta sangre y sufrimiento trajo a la nación,  la cual pasó en unos pocos años de la luminosa esperanza democrática,  al  oscurantismo, el odio, la opresión  y la muerte.

Tras la aplastante victoria del bando sublevado, hubo quienes esperaban, incluso entre algunos sectores de la derecha, una amnistía a proclamar el 19 de mayo de 1939, día del primer desfile triunfal celebrado en Madrid y presidido por Franco. En las cárceles y campos de concentración se comentaba esa posibilidad, con la esperanza de que la supuesta inspiración cristiana de los rebeldes y la alegría por el triunfo, apartaran sus corazones de la venganza y los guiaran hacia el perdón y la reconciliación.

Ante estos síntomas de debilidad, inmediatamente se alzaron voces airadas:

“Hay una mística en la nueva España que prospera inconscientemente: la mística del perdón… ¡No! ¡No!… ¡Que ninguna insinuación nos conmueva!… Sabed, españoles, que al hablar de Perdón, Olvido y Piedad, secundáis un plan rojo…” (*) 

La represión franquista en la Región de Murcia entre 1939 y la década de los 40 fue intensa y dejó miles de víctimas, tanto ejecutadas como encarceladas o represaliadas políticamente.

Según los  recientes  datos oficiales, en nuestra Región se han contabilizado al menos 1.150 personas asesinadas: 775 fusiladas , 253 fallecidas en prisión, 104 fallecidas en hospitales siendo prisioneras, 18 en el domicilio a los pocos días de haber estado en prisión. Todas ellas  enterradas en las  513 fosas esparcidas por nuestra tierra, siendo Cartagena  el municipio con mayor número de fosas de la Comunidad.

Los años de mayor actividad represiva tras la guerra fueron 1939 y 1940, con la cárcel de Murcia y la prisión central de Totana como principales puntos de concentración de represaliados, aunque hubo muchos más. A lo largo del periodo, se calculan más de 45.000 personas procesadas (1.350 mujeres)  por tribunales militares (casi el 7%  de la población). Personas expedientadas por ser militares leales a la República o  por tener responsabilidades políticas o institucionales, delaciones sin cuento,  miles de servidores públicos depurados, miles de familias rotas, miles de proyectos de vida frustrados, hambre, sufrimiento, miedo…

 

La exposición Color y Memoria, exhibe los retratos y los hechos de unos pocos entre tantos represaliados: una muestra cuantitativamente escasa, pero cualitativamente rica y abundante en respeto, memoria y reconocimiento a quienes ofrecieron lo mejor de sí mismos -en muchos casos la propia vida-, en la lucha contra la sinrazón fascista.

La Dictadura franquista, que comenzó matando, acabó matando. Por ello Color y Memoria incluye a José Luis Sánchez-Bravo, uno de los cinco fusilados en septiembre de 1975, los últimos que firmó Franco. Su retrato y los de  Juan, Pedro, Salvador, Alfonso, Antonio, Ascensión, Pilar, Ramón, Antón, Antonio, Baldomera, José, Josefa, María, Joaquín, Enrique, María, Tomás, Josefina, Enrique, Telesforo, Ignacia, Rufino, Juan Fermín, Luis, Benito, Marcelino y Ernesto, nos esperan  en la  exposición organizada  por la  MHC y la FAMHRM.

Son obras de dos pintores, Alfonso Martínez López y José Rosique Belmonte, que han dado color a la memoria, trasladando al lienzo las viejas fotos en blanco y negro cedidas por las familias.  Veintinueve rostros, veintinueve vidas sacadas del olvido,en representación de los miles de  represaliados y represaliadas de nuestra comunidad. Su único “delito”: defender la legalidad republicana pisoteada por el fascismo. Ninguno de ellos derramó sangre contraria.

Veintinueve miradas vivas gracias a los dos artistas que han ofrecido desinteresadamente sus obras para esta exposición (con vocación itinerante) que inició su periplo   en el palacio de las Balsas de Murcia  el 14 de abril   y puede visitarse   ahora en la UNED de Cartagena,  del 7 de mayo al 12 de junio.

¡Salud y República!

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(*)  Adelardo Fernández Arias, Madrid bajo el terror.

 

 

Inauguración en Cartagena, 7 de mayo 2026

(ver el vídeo de la exposición)

Una vez hechas las presentaciones y las bienvenidas realizadas por Cari Rubio Martínez, presidenta de la MHC, y de José Luis Figueiras Martínez, director de la UNED, a quien le agradecemos profundamente todas las facilidades que nos ha dado para que la exposición sea una realidad, intervino en nombre de los investigadores, Vicente Juan Medrano Salamanca, que empezó dando las gracias a las familias que nos han proporcionado fotografías e información y siguió explicando los motivos que han llevado a la realización de este trabajo (ver aquí SALUDO DE VICENTE J). El pintor José Rosique Belmonte nos asombró con su justa bronca pero que, dicho de la manera tan elegante como lo hizo, resultó una clase de honradez y dignidad que a la mayoría de los presentes nos hizo reflexionar (ver  su DISCURSO Pepe Rosique). A continuación tomó la palabra en representación de la familias, Belén Piñana Díaz (nieta del maestro depurado Enrique Piñana Segado) que siguiendo la estela de su abuelo hizo un bellísimo relato del homenajeado y recitó una de sus preciosas poesías (Discurso de Belén Piñana). Nuestra presidenta no fue menos que las anteriores personas intervinientes y dio un pequeño discurso,  pero muy digno (Discurso de Cari Rubio).

Finalmente queremos felicitar a la jovencísima chelista Eva Atienza Gisbert que nos acompañó y deleitó en el acto con tres piezas clásicas interpretadas de forma magnífica, y a la que auguramos un futuro muy prometedor. ¡Enhorabuena Eva! y muchas gracias por tu trabajo.

Galería de fotos:

Momentos de la exposición.
Vicente J. Medrano Salamanca,
José Rosique (pintor) y Cari Rubio.
Momentos antes del acto.
Vicente J. Medrano
Jose Luis Figueiras (director de la UNED)
La jovencísima chelista Eva Atienza Gisbert.
Eva interpretando.
Belén Piñana y Cari Rubio

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