Enrique Marco Muñoz, alcalde comunista de Abanilla, marido de María Rocamora Boj (también protagonista en esta exposición). Presidente de la UGT y Vocal del Frente Popular, de profesión capachero, fue miembro fundador de la primera cooperativa del pueblo. Ya en 1934 fue condenado a 30 años por los sucesos revolucionarios, beneficiándose de la amnistía del Frente Popular.
El 5 de abril de 1940 es ejecutado en la prisión de Murcia y enterrado en una fosa común del cementerio de Nuestro Padre Jesús, a la edad de 36 años.
https://www.fosasmemoriahistoricamurcia.com/personas/enrique-marco-munoz/
Carta en capilla (en espera de ser ejecutado) de Enrique Marco Muñoz a su esposa.
Querida esposa:
En los últimos momentos de mi vida, te dirijo estas letras en señal de despedida, para que las guardes como recuerdo del que en vida tanto te ha querido.
Muero por haber defendido una idea, de lo que no estoy arrepentido por creer que es lo más justo.
Como trabajador que he sido, me puse al frente de los de mi clase, para defender nuestros intereses y por este solo motivo me fusilan.
Ni soy el primero ni el último que cae por defender a los suyos, pero nuestra sangre no se derramará en balde.
Junto conmigo, pierde la vida por malos antecedentes fundados en odios personales, la pobre de tu madre.
Los culpables de toda esta tragedia cargan con la responsabilidad de lo que han hecho y el remordimiento de conciencia no les dejará vivir.
Cuando puedas abraza a tu hermano y le dices que tanto tu madre como yo, nos hemos acordado de él en los últimos momentos.
Resignaos los dos con lo que pasa por nosotros y procurar ser hoy más hermanos que nunca.
A nuestras queridas hijas, procura educarlas todo lo mejor que puedas y cuando a ellas te unas, les dices que su padre ha muerto, pero nadie podrá tildarle ni de ladrón ni de asesino.
No tengo rencor con nadie, que tarde o temprano, todos pagarán su culpa, si no en la tierra lo pagarán en la otra vida.
Recibe el último abrazo que por medio de este papel te mando.
Tu Enrique.
Carta en capilla a sus hijas.
Queridas hijas
En los últimos momentos de mi vida, os escribo estas letras en señal de despedida.
La fatalidad ha querido que yo deje de existir, sólo por haber tenido un ideal, cosa que no me avergüenza ni me arrepiento de ello.
Por este motivo matan a vuestro padre, pero vosotras podéis ir con la cabeza muy alta y no avergonzaros por nada.
Nadie podrá deciros que vuestro padre ha sido asesino ni ladrón, que es la única tacha que repugna a todo ciudadano.
Os ruego seáis buenas y respetéis a todos cuantos os protejan y con quien os asociéis, que nunca tengan en verdad que decir nada de vosotras, sólo que sois honradas en todos los conceptos.
Conservar estas letras como recuerdo para siempre.
Ser unidas las cuatro y no os disgustéis nunca.
Tened presentes estas palabras en todos vuestros actos.
Hasta la eternidad queridas hijas.
Un abrazo para todas de vuestro querido padre
Enrique Marco.


Fuentes: Su nieta, Enriqueta Cantero Marco.
Vicente Juan Medrano Salamanca, investigador.

