Encarnación Marín Bleda, «La abanera» (Color y Memoria)

 

Encarnación Marín Bleda, alias «la abanera». natural y vecina de Cieza, de 44 años de edad, de profesión obrera textil, sabe leer y escribir, afiliada a la Unión Fabril afecta a la UGT, de la que fue presidenta. Llegó a ser también delegada del control obrero de la fábrica donde trabajaba.

Denunciada y después detenida, realizó su  primera declaración en Cieza el 6 mayo 1939 por el jefe local de Falange, iniciándose su sumario en Cieza el 13 de mayo de 1939.

Su sentencia dice que «la procesada es afiliada a la UGT con anterioridad al Movimiento Nacional (esto agrava la sentencia porque manifiesta una concienciación mayor que el afiliarse en plena guerra cuando se podría ver como una necesidad o una forma de protegerse), desempeñó el cargo de presidenta de la Unión Fabril afecta a la citada sindical y, por su intervención, se expulsaron antes del 18 de julio de 1936, varias obreras de la fábrica en que la procesada prestaba sus servicios por ser éstas de matiz derechista, las que han permanecido despedidas hasta la fecha de la total liberacion de España. Durante la guerra se la vio manejar pistola de la que iba provista en todos los viajes que realizaba para resolver cuestiones sindicales con el gobernador civil o delegado de trabajo. Fue tambien   miembro del comité de control de la fábrica de generos de punto “Manufacturas Mecánicas de Esparto s.a.”. Habiendo hecho propaganda de las ideas marxistas y exaltación de las mismas. Por su intervención fue denegada la incorporación a su destino al gerente de la fábrica el Sr. Piñera, asi como también, por su propia intervención, se despidió de ella a un hijo del citado sr. Los hechos constituyen un delito de auxilio a la rebelión, sin que sean de apreciar circunstancias modificativas de la responsabilidad penal. Toda persona responsable de un delito lo es tambien civilmente.»

En su proceso judicial se le intentó relacionar con los graves sucesos de Cieza (que explicamos en la entrada de María Molina Villa) pero por la falta de justificación y de testigos se desistió  de su imputación por la implicación en dichos sucesos, lo cual le hubiera supuesto una condena superior (por este motivo fueron ejecutados 15 condenados de Cieza)

El fiscal pidió la pena de 30 años de reclusión par a la encartada pero, finalmente, es CONDENADA A LA PENA DE 12 AÑOS DE PRISION MENOR, el 12 de julio de 1939.

Despúés de  la prisión de mujeres de Gerona,  pasó a la de Málaga el 25 de julio de 1941. Consigue la libertad condicional el 26 de noviembre de 1942, beneficiándose del decreto de octubre del mismo año. Consigue el indulto el 31 de agosto de 1946, por aplicación del decreto de 5 de octubre de 1945.

 

 

Comentario: El caso de Encarnación (al igual que María Molina Villa) muestra cuáles son las señas de identidad del nuevo régimen político tras la derrota de la II República Española.

Solo había unos culpables de la Guerra de España, los vencidos. La victoria franquista dividió a la sociedad española en vencedores y vencidos, y el franquismo se encargaría de recordarlo toda la vida de su existencia. Los culpables de esa situación, los rojos, los enemigos de España, los que se opusieron a la sublevación miliar defendiendo la legalidad de la República, deberían ser castigados por ello.

Por eso solo podía haber un pensamiento, el establecido por el «Movimiento Nacional», eufemismo de partido único. El pertenecer o haber pertenecido a un partido político durante la República o a un sindicato o a una organización social que no estuviera en el contexto de la ideología triunfante, podía costar muchos años de prisión, cuando no la muerte.

Este caso, además, presenta un agravante muy serio: la causa es cometida por una mujer. El franquismo delegó el cuidado de la moral a la Iglesia Católica (cuyo modelo de mujer es la mujer beata y en su casa)  y a la  Falange Española (que la destinaba al cuidado del hombre, de la casa y de los hijos), dejando para la mujer un oscuro horizonte en su proyecto de vida, anulándola como persona.  Dos frases de Pilar Primo de Rivera, Presidenta de la Sección Femenina de Falange Española, definen claramente el  destino reservado a la mujer en esa «esperanzadora etapa»:

«Las mujeres nunca descubren nada; les falta el talento creador, reservado por Dios a las inteligencias varoniles.

«La vida de toda mujer, a pesar de lo que ella quiera simular, no es más que un eterno deseo de encontrar a quien someterse».

Conclusión: Encarna  es culpable de ser mujer con criterio y con decisión de aplicarlo.

 

Acuarela de José Rosique.

Fuentes: expediente sumarial 1317 del ANC proporcionado por el investigador Vicente J. Medrano Salamanca.

Comentario: Bernardo A. Sánchez Muñoz, memorialista.

 

 

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