
EL CONSEJO ESCOLAR DEL IES DIEGO TORTOSA DE CIEZA APRUEBA EL CAMBIO DE NOMBRE DE SU INSTITUTO PARA CUMPLIR CON LA LEY DE MEMORIA DEMOCRÁTICA.
En una Región dónde la mayoría de los poderes públicos no sólo no velan por la dignidad democrática en la nomenclatura de los espacios, edificios y valores inmateriales, sino que en muchos casos se jactan de no favorecerla, el conseguir un mínimo respeto a la Ley que la proporciona, es para los que tenemos vergüenza y respeto para la víctimas del terrorismo franquista un éxito de incalculable valor, además de una gran satisfacción de ver que el trabajo inmenso que hay que hacer para conseguirlo tiene su recompensa, aunque sea mínima.
Este es el caso del cambio de nombre que el Consejo Escolar del Instituto de Enseñanza Secundaria Diego Tortosa ha aprobado en sesión celebrada el pasado 21 de marzo. Las razones del cambio ya las dimos en nuestro artículo en esta misma web el mes de octubre del pasado año, que se puede visualizar en el siguiente enlace INSTITUTO DIEGO TORTOSA DE CIEZA, UN VESTIGIO FRANQUISTA EN SU DENOMINACIÓN.
Ahora sólo falta la aprobación del Ministerio. Esto no debería suponer problema alguno puesto que la denominación de los IES se rige por el Reglamento Orgánico de los Institutos de Educación Secundaria, BOE del 21-2-1996, que en su artículo 3.1 dice “Los institutos de educación secundaria dependientes del Ministerio de Educación y Ciencia tendrán la denominación específica que apruebe dicho Ministerio a propuesta del consejo escolar del instituto”.
No nos queda más que agradecer al profesor Alfredo Marín su iniciativa y el trabajo de investigación que ha llevado finalmente a dar luz sobre quién era el presbítero que daba nombre al Instituto, un elemento que no dudó desde el mismo momento de instaurarse la II República en España en atacarla desde el púlpito, aprovechando la autoridad espiritual que él mismo creería que debía tener, incitando al golpe, apoyando a los militares cuando se produjo y apuntalando la represión franquista tras la guerra de España. Un nombre ignominioso de por sí, pero aún más tratándose de un centro de enseñanza.
Todavía hay mucho trecho que recorrer para saldar totalmente la deuda democrática que tenemos la sociedad para con las víctimas, pero ya queda un poco menos.
marzo de 2025.


Otro paso más. Gracias, Alfredo Marín y a todas,las personas que trabajan por la Memoria Histórica.