Carmen Monserrat: enfermera, refugiada y represaliada.
Presentación Salido Luque.
Sanidad y Refugio en Murcia.
Jornadas de Memoria Histórica «La desbandá que llegó a Murcia».
Calasparra 21 y 22 de febrero de 2025.
Ponencia presentada por Pilar Murcia Hernández.
Podéis ver la ponencia pinchando en el vídeo íntegro de la ponencia que ha sido amablemente cedido por nuestro compañero memorialista Manel Aparicio.


Pilar Murcia Hernández
Cuando se está realizando una investigación, en este trabajo largo de archivos, a veces nos encuentran historias como la de Carmen y tantas otras que dieron lo mejor de su capacitación profesional y humana. Hablar de Carmen y hablar de Presentación es mi manera de homenajearlas y de rendir cuentas en positivo con nuestra ciudad y nuestra región. Saldar una deuda moral.
Carmen Monserrat Gullón
Carmen tenía 21 años cuando se produjo el golpe de Estado en el 36 en España. Era natural de Madrid, hija de Jesús y de Teresa. Trabajaba sirviendo en Madrid, en casa de la viuda del General Olague Feliú en la plaza Cristino Martos. Este militar fue ministro de Guerra y sucesor de Juan de la Cierva y Peñafiel (padre del piloto Juan de la Cierva Codorniú). Mientras estuvo trabajando en esa casa, militares y médicos conservadores se alojaron allí. Es el caso del teniente Fernando Boronat y Dr. Azcona.
Carmen abandona Madrid siguiendo las órdenes de evacuación de las autoridades y llega a Murcia.
Empieza a trabajar en el Hospital Universidad Federica Montseny el 19 de noviembre de 1937, probablemente tras recibir formación reglada a manos de los sanitarios internacionales. Dicha formación, consistía en 2 meses de cursos teórico-prácticos, supervisados por especialistas de la talla de Zetar Minkoff y Ruth Epstein, con un examen posterior.

El Hospital Universidad era el hospital más imponente e importante de todo el Sistema Sanitario Internacional. Contaba con quirófanos, laboratorios propios, residencia para los sanitarios, taller de prótesis e incluso piscina. Fue el segundo hospital inaugurado en Murcia tras el Pasionaria (actual Instituto Licenciado Cascales). Atendió a unos 3000 heridos.

Posteriormente, Carmen inicia su trabajo en el Hospital del Malecón (Hospital Base u Hospital de Sangre) el 19 de septiembre de 1938. El Hospital Base Militar no era de las BBII. El edificio se empezó a funcionar como Colegio Marista en 1935 y el 5 septiembre de 1936 ya se estaba usando como hospital Militar a las órdenes del Dr. López Alemán. En este hospital se atendían heridos de todos los frentes. Tenía una gran extensión de terreno al aire libre. Posteriormente, tras la derrota del gobierno republicano, paso a llamarse Hospital Calvo Sotelo.
Carmen empezó a ganar un sueldo de 10 pesetas con un plus de 2.5 y ascenso posterior de 5 pts.
Dada su valía como profesional pasó a ser Jefa de sala de la 21, donde había un número mayor de pacientes de derechas.

A Carmen la detienen el mismo 29 de marzo de 1939, probablemente en su turno de trabajo. Sumarísimo 36. De las primeras en caer. Por ser enfermera. Se le acusa de no tratar de forma correcta a los pacientes con distintas ideas políticas a las suyas, incluso de negarles la asistencia sanitaria. No hay un solo testimonio en su expediente que lo corrobore.
Declaran como testigos, militares derechistas que habían estado en la casa en la que Carmen vivió en Madrid. Reconocen que Carmen, los había tratado siempre con profesionalidad y amabilidad y en ningún caso denunció a ninguno de los numerosos visitantes afectos al bando Nacional que despacharon por la casa Olaguer Feliú en tiempos de Guerra.
El director médico del, ya Calvo Sotelo, no puede más que decir que en su trabajo ha sido eficiente a todos los niveles. El propio inspector de Comisaría de Investigación y Vigilancia concluye su informe diciendo que Carmen tiene y ha tenido, según la información de la que disponen, una conducta moral intachable…
Carmen en su declaración niega categóricamente las acusaciones de dejación de sus funciones con los pacientes y su pertenencia al S.I.M.
En la sentencia, a pesar de no poder probar ninguna de las acusaciones, y después de haber pasado más de 2 años cuidando y curando a todo tipo de pacientes y heridos se le condena a 1 año de prisión. Cuando se le notifica la sentencia ese año ya ha pasado.
De la suerte que corrió después la enfermera refugiada, Carmen Monserrat, no tenemos datos. Forma parte de ese numerosísimo grupo de mujeres, profesionales y luchadoras de nuestra retaguardia que han pasado a la historia como las no recordadas. Con títulos de formación invalidados tras el 39 y sin posibilidad de trabajo. De este hecho da cuenta el artículo de la investigadora canadiense Sioban Nelson llamado The Nurse No-one Remenbers: Looking for Spanish Nurses in Account of the Spanish Civil War (1936-1939).
No han podido ni ser dignificadas ni homenajeadas como sus colegas internacionales de las que sí disponemos de más datos. Es el caso de la querida enfermera Patiente Darton, Fryda Stewart y la completa biografía realizada por el historiador Michael Uhl sobre la enfermera Betty Rosenfeld, que tanto nos ha enseñado sobre Murcia y su Servicio Sanitario Internacional. A la hora de hablar de la enfermería española nos encontramos en ocasiones con nombres de pila aislados que dificultan la investigación y el poder seguir su rastro en los documentos. En libros de la importancia de Nosotras estamos con vosotros, se cuentan las experiencias de numerosas voluntarias españolas sin poder encontrar su apellido. Las españolas son Carmen, Cándida…
Otras de las historias que ha salido a nuestro encuentro mientras trabajamos la historia de Servicio Sanitario Internacional es la de Presentación Salido Luque, cordobesa de 21 años, enfermera del Hospital Radio, refugiada en Murcia. Llegamos a ella a través de los documentos que narran la evacuación de los hospitales de las Brigadas Internacionales en abril de 1938, que obligaba a la salida de todo el personal internacional de la región de Murcia, ante el miedo de que la zona mediterránea quedará dividida en 2. Dichos documentos redactados por la doctora Francest Vanzant y archivados en el catálogo ALBA, nos hablan de una compañera gravemente enferma que tiene q ser trasladada al Hospital Provincial tras el desalojo del Hospital en el que trabajaba. En el registro de entradas del Provincial nos damos de bruces con la realidad, intoxicación con fines abortivos de mercurio, fallece el 14 de abril de 1938. Sin saber los pormenores de la intrahistoria de Presentación, el fácil intuir el drama de una persona de 21 años refugiada, sola y embarazada, tras conocer que su hospital va a ser evacuado y quedara sola con la marcha de todos sus compañeros.
Siguiendo la huella de los refugiados en nuestra ciudad y justo detrás del Hospital Radio, en pleno jardín del Malecón, estaba el Campo de Niños General Luckas. Inaugurado el 18 de julio de 1937, dio servicio a más de 200 niños refugiados por las tardes. Se repartían meriendas, se daban clases agrupadas por edades, disponían de duchas y piscina. Se agrupaban a los niños en función de su edad y de conocimientos. De vital importancia era la asistencia sanitaria con revisiones, pediátricas, odontológicas y oftalmológicos. El Campo se sostenía con el trabajo de los voluntarios y con las aportaciones económicas de los Brigadistas Internacionales heridos, así como las recaudaciones de diferentes actos lúdicos de cine y teatro.
Testimonios como el de niño Angel Comitre nos cuenta como fue la huída de Málaga y como se encuentra en el General Luckas.
Yo vivía muy feliz en Málaga. Estaba jugando cuando la revolución llegó al centro de la ciudad y mató personas. Fui al campo con mi tio a trabajar y me gustó mucho. El 8 de febrero fue un día muy bonito. Dejamos Málaga porque los fascistas venía a tomarla. Fuimos por la carretera y los aviones y los barcos nos bombardeaban. Fuimos a Almería y luego a Murcia. Me metieron en un refugio que se llama Pablo Iglesias. Ahora estoy en el campamento de las Brigadas Internacionales que se llama General Lukas. Nos llevamos bien en el campamento y estoy en un grupo que se llama Hans Boimler. Hay duchas en el campo y me baño todos los días. Me gustan mucho las Brigadas Internacionales. Me despido con un saludo antifascista. Viva la Revolución. Salud.
Angel Comitre López
Disponemos de más relatos de niños y voluntarios en los documentos de Fredericka Martin en la Biblioteca de NY catálogo ALBA

Sumergiéndonos en los libros descubrimos datos sorprendentes de nuestra historia. La periodista, corresponsal e intérprete Kate Mangan nos cuenta en su libro Never more alive, como se realizaron las 4 fotografías conocidas por el equipo Capa en Murcia. Kate viajó con los famosos fotógrafos a cubrir la carretera Málaga-Almería pero previamente pasó a despedirse de su marido, el brigadista Jan Kurzke por el hospital Pasionaria. Esas horas fueron aprovechadas por Robert y Gerda para fotografiar a los refugiados malagueños que ya se encontraban en el Refugio Pablo Iglesias (actual Edificio Nueve Pisos). Es en ese mismo encuentro entre Jan y Kate cuando se nos relata que el doctor Norman Bethune, pasó por Murcia tras salvar cientos de vidas en la carretera de la muerte, a ver a los enfermos que previamente había atendido y transfundido en Madrid. Los testigos nos dicen que Bethune no volvió a ser el mismo después de lo que vio en la N-340.
Cuando el silencio se impone solo la imagen nos puede dar una idea de lo que pasó en realidad. Y esas imágenes se las debemos a Hazen Sise el leal compañero y conductor de Bethune en la carretera Málaga-Almería.
No podemos hablar de ayuda a los niños refugiados en Murcia sin mencionar a Francesca Wilson, la educadora y activista británica de la Sociedad Cuáquera, que sobrecogida por la situación insalubre e inhumana de los niños españoles, fundó el Hospital Inglés en Puerta Nueva. Probablemente, el centro de Murcia con mayor disponibilidad de víveres de la época donde los pequeños podían beber leche, curarse y salir adelante. Disponemos de relatos como el de la maestra lorquina Pilar Barnés, que siendo estudiante de magisterio dio clases en el este hospital y en otros refugios de la región como el ubicado en El Palmar. Pilar nos cuenta como los críos refugiados, se escapaban corriendo por la montaña cuando el sonido de las bombas caídas en Cartagena cruzaba el Puerto de la Cadena.

En las memorias de la escritora Josefina de Silva, Nosotros los evacuados, vemos a través de los ojos de una niña, como es que una familia murciana te salve la vida alimentándote y cuidándote cuando no te quedan fuerzas. Y como en Murcia se intentaba mantener lo más cerca posible a los miembros de una misma familia, para no generar un nuevo desarraigo.
Y si todo esto fue posible: la cesión de los espacios públicos para los refugiados, la gestión de la ayuda internacional y la acogida de la población evacuada en las casas murcianas, fue gracias a la solidaridad, y a la gestión de los dirigentes locales con la figura, del catedrático D. Fernando Piñuela Romero a la cabeza.
El vínculo entre la desbandá y Murcia se plasma también en el arte. Los cuadros del pintor Ramón Gaya “Espanto, bombardeo de Almería” y “Niños de Málaga 1937” dan cuenta de ello.
Desde la Federación seguimos trabajando para conseguir reconstruir todas las historias de estos refugiados, de estos voluntarios, y de muchos que fueron ambas cosas. Y si algún familiar de Carmen y de Presentación teclea sus nombres en el buscador nos gustaría que supieran, que llegaron a Murcia huyendo de las bombas, y aquí cuidaron y salvaron vidas.


(Pilar Murcia fue presentada en las jornadas por la Presidenta de la Federación Mercedes Nicolás).
Febrero 2025
#Jornadas Memoria Histórica Región de Murcia.
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#Premio Memoria Histórica Región de Murcia.
#Federación AA. Memoria Histórica de la Región de Murcia.

