Antonio Molina Vaquero (Color y Memoria)

Antonio Molina Vaquero, nacido en Cehegín, alpargatero de profesión. Afiliado al PSOE y Secretario de UGT, funda la Casa del Pueblo y preside el Frente Popular de Cehegín desde su constitución en 1936.
Fue agente de vigilancia y vocal de la junta calificadora de expropiaciones. Ingresa en el ejército como Cabo en el 63 regimiento de infantería.
Es detenido el 7 de junio de 1939, acusado de emitir informes contra personas de derechas, de ser testigo de cargo, ordenar incautaciones… e incluso de haber escrito en 1933 una poesía que profana a la Virgen de las Maravillas, patrona de Cehegín, medio empleado para atacar a la Iglesia. A pesar de la falta de pruebas, es sentenciado a la pena de muerte el 9 de octubre de 1942, siendo ejecutado el 7 de noviembre del mismo año, a las 6:00 de la mañana en el Cementerio de Nuestro Padre Jesús y enterrado en una fosa común.

https://www.fosasmemoriahistoricamurcia.com/personas/antonio-molina-vaquero/

La impotencia y angustia de la familia de Antonio Molina Vaquero, que sirve como ejemplo de otras muchas que pasaron por situaciones  semejantes, se manifiesta en las respectivas instancias de súplica de su esposa Juana Zarco Noguerol (según expediente sumarial) y de su madre Francisca Vaquero Jiménez, con 92 años de edad, solicitando la conmutación de la pena de muerte por la de  30 años de reclusión. Casi nunca sirvieron estas súplicas.
Antonio, viudo de su primera mujer, se separó de su segunda, Juana Zarco Noguerol, antes de la proclamación de la II República. Cuando esta llegó a instaurarse en España, pudo arreglar su situación y formalizar una unión civil con Maravillas Guirao, con la que tuvo un hijo, tristemente fallecido a temprana edad.
Una vez que se impuso la dictadura de Franco, se anularon divorcios y matrimonios civiles. Por lo que una vez que Antonio fue detenido, juzgado y condenado a muerte, la familia de Antonio y su compañera Maravillas (ya no era oficialmente su mujer), estuvieron ayudándolo y emprendieron la solicitud de indulto a nombre de su nonagenaria madre,
Ante la premura de los hechos, su compañera Maravillas Guirao Durán y su sobrina Dolores Ciller Molina (hija de Dolores, hermana del encausado), decidieron partir, en tren para Madrid y personarse ante las dependencias de justicia para conseguir y agilizar el indulto. Según la familia, lo consiguieron. Venían felices con el documento acreditativo. Pero cuando llegaron a Murcia, descubrieron que lo habían fusilado. Tristemente, no se han podido encontrar los documentos al respecto. Pero no nos puede extrañar, al haberse dado tantos casos como este, de llegar el indulto  criminalmente tarde (sin ser igual, véase el caso de Alfonso Sánchez Herrera en esta misma exposición).
Una vez fusilado el 7 de noviembre de 1942 en el cementerio de Espinardo, sus hermanos y sobrinos no permitieron que fuera enterrado en la gran fosa común de Espinardo destinada a las víctimas del franquismo, depositando su cuerpo en un nicho propio del cementerio y, con ello, poder honrarlo con dignidad.

Las rencillas personales fueron un factor determinante a tener en cuenta en las acusaciones y en las condenas, tal y como se desprende de la instancia de descargo del propio encausado, tal como intentar recusar al juez instructor del sumario, ya que siendo el procesado agente de policía del cuerpo de seguridad durante la guerra, tuvo que practicar un registro en el domicilio de dicho juez.
Tampoco le benefició para nada ser el autor de una poesía publicada (pinchad en Mi pueblo y su patrona) y firmada por el procesado para recaudar fondos para el «cuadro artístico» (grupo de teatro), «profanando» a la patrona de Cehegín, si por profanación entendemos la utilización de algo sagrado para denunciar la hipocresía de feligreses «de golpes en el pecho» que prefieren adornar y engalanar a una imagen con ricos ropajes y costosas joyas, antes que paliar la miseria del pueblo (¿Cómo vives en tal lujo habiendo miseria tanta?, dice en la poesía).

Óleo realizado por Alfonso Martínez López.

Fuentes: M. José Durán Guirao y Joan Molina Ortega en nombre de la familia.

Vicente Juan Medrano Salamanca, investigador.

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