ANTONIO ANDREO TUDELA (COLOR Y MEMORIA)

ANTONIO ANDREO TUDELA

(EL CHICO DE AGUAS)

De 55 años de edad, casado, sabe leer y escribir. jornalero. Miembro de la UGT desde 1932. Presidente de la casa del pueblo, del comité del FP, de la UGT y de la junta clasificadora de desafectos de la República.

En la sentencia, tras acusarle de ser el inductor (no el autor) del cura del pueblo y de otras barbaridades (saqueo y destrozo de la iglesia, incautaciones de casas, objetos y dinero), se dice de él que “fue el verdadero amo del pueblo, que, con la cooperación de los milicianos rojos, cometió la mayor parte de los atropellos que en Aledo han tenido lugar”.

Con grandes dificultades, las fuerzas republicanas en Aledo consiguieron hacerse hueco político. Gracias al compromiso de militantes como Antonio Andreo Tudela “Chico Aguas”, el Frente Popular se asienta con fuerza en la villa. El “Chico Aguas” será su presidente, así como de la Casa del Pueblo. Y, por ello, fundamentalmente, será fusilado en la tapia del Cementerio de Totana junto a 3 aledanos más, 6 totaneros y un alhameño el 19 de octubre de 1936.

El ser cargo político o público con La República era suficiente como para considerarlo como DELITO DE ADHESION A LA REBELION. Si, además, se tenía la relevancia que tenía Andreo, tu destino era la muerte inmediata casi con toda seguridad.

Dos hijos de Antonio sufrieron también en sus carnes la brutal represión franquista Blas Andreo Martínez condenado a la pena de 30 años de reclusión y Antonio Andreo Martínez condenado a la pena de un año de prisión menor. Porque esta es otra característica de la represión franquista, el destrozo de familias, muchas veces la casi desaparición de la misma, como se ve en varios casos de esta exposición.

Para el primero de los hijos, Blas, se da la orden de su traslado desde la prisión provincial de Murcia a la prisión provincial de Teruel, para redimir pena con el trabajo en las minas de la sociedad carbonífera Palomar en Montalbán (Teruel), quedando a disposición del director de dicha sociedad. Entramos aquí en otra característica más de la represión franquista: la de “la redención de penas” o, lo que es lo mismo, el trabajo esclavo (o casi esclavo) de los presos, debido a la necesidad que hubo de mano de obra, por una parte, y el hacinamiento de cárceles y campos de concentración que requería de solución urgente, por otra. Gran parte de las fortunas y de las empresas fuertes existentes actualmente se beneficiaron de ese sistema y muchas de éstas, siguiendo al escritor Antonio Maestre, no existirían de haberse producido un sistema de revisión, reparación y devolución del patrimonio expoliado durante la guerra y 40 años de favores de la dictadura en connivencia con la represión (ver  Las grandes empresas y familias beneficiadas por el apoyo al Golpe de Estado o a la dictadura franquista).

Fuente: Vicente Juan Medrano Salamanca, investigador.

Comentarios: Bernardo Sánchez Muñoz (memorialista) y Alfonso Cayuela Martínez (investigador).

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