Exposición «Color y Memoria»

Color y Memoria es el resultado del trabajo de un grupo de personas a las que les unió la preocupación de poder visibilizar la dignidad de las víctimas del franquismo a través del retrato, apenas un necesario grano de arena en la lucha contra la desmemoria. Pequeñas fotografías en blanco y negro, rescatadas de los archivos o de los hogares de familiares, sirvieron como base documental para la realización de 29 retratos al óleo sobre tela de lino de hombres y mujeres represaliados por la dictadura franquista tras el golpe de estado en este país tan resistente entonces, tan olvidadizo ahora.

Los retratos alcanzan su complejidad con una precisa y cuidada aproximación social y psicológica a cada una de las figuras. Color y Memoria, por tanto, emplea el retrato como instrumento de dignificación y memoria, añadiendo color y vida para completar los vacíos que la criminal desmemoria dejó en las paredes y en la Historia.

Color y Memoria es un proyecto que comienza con la ingente labor de Vicente Juan Medrano Salamanca, investigador de la Memoria, que dio como fruto el libro “Consejos de guerra a mujeres. Condenadas en la Región de Murcia (1939-1944)” editado en 2021, y con el trabajo de la Federación de Asociaciones de Memoria Histórica de la Región de Murcia (FAMHRM), que nos presentó el resultado del riguroso estudio coral de varios de sus integrantes, que concluyó en el denominado “Catálogo de fosas de la guerra de España 1936-1939 y la represión franquista en la Región de Murcia”, trabajos que nos descubren unos hechos que la dictadura de Franco censuró y ocultó bajo un pesado manto de miedo y terror. Finalmente, la desmemoria nos robó el conocimiento de un periodo esperanzador y solidario de nuestro pasado, la II República Española, que fue el primer intento serio en el siglo XX de modernización y de democracia en nuestro país.

Sobre este recuerdo robado, Color y Memoria abre un debate sobre la importancia del color en el ámbito comunicativo de la Memoria Democrática entendido como fórmula facilitadora para acercar unas realidades vitales que, pese a ser contemporáneas, tras años de ocultación y tergiversación, resultan hoy en día muy lejanas y ajenas para una parte notable de la población. Este debate hizo crecer la idea de dar color y vida renovada a las escasas y viejas fotografías en blanco y negro extraídas durante las investigaciones, muchas de ellas rescatadas de pequeñas cajas de recuerdos guardadas por familiares con pudor y temor. A esta tarea se dedicaron los artistas Alfonso Martínez López, impulsor de la idea, y José Rosique Belmonte (licenciados ambos en Bellas Artes y profesores de Secundaria con una amplia trayectoria artística) asombrados y maravillados con este elenco de historias y vivencias rescatadas del olvido.

Joaquín López Egea
Josefina Cánovas Montesinos

 

Los mencionados artistas pronto vislumbraron a aquellos defensores de la República y de las libertades como acreedores de un esfuerzo mayor, de un proceso de recuperación y de rehabilitación pública a través del arte, encontrando en la tradición hispánica del retrato el instrumento idóneo para la dignificación de estas víctimas de la represión franquista. La pintura hace de esta manera cobrar cuerpo a un total de 29 óleos sobre tela, imprimados en óxido de hierro para añadir dureza y tensión al lienzo, aportando al mismo tiempo unidad al conjunto.

Telesforo Rojo Sánchez

Los retratos son cuadros que mezclan detalles de tradición con referencias a Zuloaga o Julio Romero de Torres en la factura, o de contemporaneidad con sombras en distintos pigmentos, púrpuras como la vestimenta de Joaquín López Egea, azules caribeños en el caso de Josefina Cánovas Montesinos… jugando con los fondos como la recreación del cementerio de Ricote donde fue  sepultado Telesforo Rojo o devolviendo a Salvador Guirao a su Cehegín; la amplia variedad de pinceladas como parte fundamental del dibujo psicológico, personajes poliédricos como Luis Silvestre Taroncher o Antonio Molina Vaquero.

Luis Silvestre Taroncher
Antonio Molina Vaquero.

El retrato como punto máximo de tensión entre arte y realidad (Javier Portús Pérez) permite a los artistas recuperar las características fisonómicas difuminadas por los materiales y las calidades de las viejas fotografías en blanco y negro, al tiempo que indaga con profundidad en la psicología de los retratados, ubicando a cada uno en su clase social, en su oficio y en los rasgos más complejos de sus personalidades. Redescubriéndonos por ejemplo el incipiente bigote de un jovencísimo Tomás Rubio Martínez, pero añadiendo unas nubes que fueron vistas tras la catedral de Santiago de Compostela. La exquisita modernidad Decó de la fotografía de Pilar Zapata Cánovas en brillantes dorados… o destacando también los cuadros del matrimonio María Rocamora Boj y Enrique Marco Muñoz, unidos por unas mismas flores que atraviesan los fondos…

Tomás  Rubio Martínez.
Pilar Zapata Cánovas.

 

Todos ellos harán un viaje de vuelta a su Ítaca perdida, pues estos retratos están pensados en forma y tamaño para habitar sus propios hogares y el objetivo final de la presente exposición e

Enrique Marco Muñoz.

s que las pinturas sean donadas a sus familiares y descendientes, que son quienes deben tenerlos.

María Rocamora Boj.

Color y Memoria es un viaje al pasado inmediato que emplea la Pintura de Retrato como instrumento de dignificación y el color como una herramienta de proximidad, tras la que laten debates que vuelven a estar de plena actualidad, un grito que desde el pasado nos llama por un futuro de dignidad.

Texto de Alfonso Martínez López con la participación de la Federación de Asociaciones de Memoria Histórica de la Región de Murcia.

 

https://www.fosasmemoriahistoricamurcia.com/

Libro: Consejo de Guerra a Mujeres (Vicente Juan Medrano Salamanca).

 

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