AMBROSIO LOPEZ CARRASCO
36 años. Sabe leer y escribir. Maquinista de profesión.
De la UGT desde el año 1931, de cuya sindical ha sido varias veces directivo. Presidente de la casa del pueblo a principios del año 36. Presidente del FP desde septiembre 36 a septiembre 38 (fecha de su movilización a filas en el Ejército Republicano). Alcalde desde abril del 38 hasta su movilización al Ejército. Delegado de orden público en 1936.
Se le acusa de que en su mandato se cometieron varios delitos (asesinatos, robos, asaltos a iglesias, incautaciones, etc.). Según la sentencia “responsable máximo de todos los crímenes, robos y atropellos de las hordas rojas en Totana”.
¿Qué hay de cierto en todo esto? Es difícil saberlo, aunque es fácil intuirlo. Es fácil acusar a los altos cargos de los desmanes que se produjeron durante los primeros seis meses de la guerra de España, periodo en el que se carecía de los imprescindibles medios de seguridad y orden en las poblaciones. El compromiso de Ambrosio con los obreros de Totana, con la República y su asentada inclinación al socialismo, le llevaron a acometer los cargos más relevantes dentro del Frente Popular totanero. Ese fue su mayor delito. Su indudable eminencia política hizo que la suya fuera una “muerte imprescindible” para la dictadura de 1939. Fue fusilado junto al Chico Aguas y otros totaneros, aledanos y alhameños en el cementerio de Totana.
El franquismo desaprovechó la oportunidad de utilizar la generosidad que se les presta a los ganadores de toda contienda. Pero esto no le interesaba, para eso hicieron la guerra, para desterrar de la faz de la tierra cualquier síntoma de disidencia al Nuevo Régimen, aunque fuera liquidar a personas como Ambrosio, con 36 años, desaprovechando una mano de obra muy necesaria para la reconstrucción de una España desatinadamente destrozada.

Fuente: Vicente Juan Medrano Salamanca (investigador).
Comentarios: Bernardo Sánchez Muñoz (memorialista) y Alfonso Cayuela Martínez (investigador).

